Es raro saber qué, no importa lo que digas, no cambiará nada (o probablemente lo empeorará). Pero no puedes quedarte callado, menos cuando sabes que no tendrás muchas oportunidades de ver a dicho amigo. La tensión es peor cuando sabes que, sin importar que digas, probablemente hagas llorar a tu amigo. Lo único que pude hacer fue hablar desde el corazón:
"No va a ser fácil, va a doler mucho y probablemente lo que te diga no lo quieres oír. A mí me hubiera gustado entenderlo antes, pero nadie me lo podía decir a mí. Tienes que estar contento de que pasó, de que tuviste la oportunidad de compartir el tiempo con alguien que amaste y te amo, recordar lo bueno y lo malo, no permitir pensar en culpables o razones, porque finalmente, esto no es tema del cerebro, sino del corazón." Escapó la primera lágrima que mi amigo intentó disimular. "No es el fin, sobre todo si tu no quieres que sea el fin. El cariño no desaparece y estoy seguro que es más tema de las circunstancias que falta de amor, aún así no puedes encerrarte en esto. Estás luchando por tu sueño y eso es muy importante. Me gustaría poder decir más, tener alguna receta, pero es algo que simplemente tienes que aprender a sentir. Ustedes siempre tendrán algo especial."
Es muy difícil ver a un amigo llorar. A los hombres no nos enseñaron a lidiar con eso y toma años entender que no hay que decir nada, que no hay que hacer mucho, simplemente estar suele ser suficiente. Tener un pañuelo a la mano siempre ayuda pero un hombro funciona mejor. Lo que es realmente un reto, para mí, es no llorar con la otra persona. He visto a mis seres más queridos llorar, por diversas razones, en los peores momentos. Poco después me derrumbo yo por su dolor, sin que me vean. Me cuesta tanto no poder hacer más que escucharlos y secar sus lágrimas. Con el tiempo entiendes que el dolor es parte de la vida, que ayuda a crecer a las personas y que, a pesar de todos tus esfuerzos, no puedes evitar que la gente lo sienta. El otro dilema está en un poema, cómo de costumbre, de Mario Benedetti.
Soledades
Ellos tienen razónesa felicidadal menos con mayúsculano existeah pero si existiera con minúsculaseria semejante a nuestra brevepresoledaddespués de la alegría viene la soledaddespués de la plenitud viene la soledaddespués del amor viene la soledadya se que es una pobre deformaciónpero lo cierto es que en ese durable minutouno se sientesolo en el mundosin asiderossin pretextossin abrazossin rencoressin las cosas que unen o separany en es sola manera de estar soloni siquiera uno se apiada de uno mismolos datos objetivos son como siguehay diez centímetros de silencioentre tus manos y mis manosuna frontera de palabras no dichasentre tus labios y mis labiosy algo que brilla así de tristeentre tus ojos y mis ojosclaro que la soledad no viene solasi se mira por sobre el hombro mustiode nuestras soledadesse vera un largo y compacto imposibleun sencillo respeto por terceros o cuartosese percance de ser buenagentedespués de la alegríadespués de la plenituddespués del amorviene la soledadconformeperoque vendrá despuésde la soledada veces no me sientotan solosi imaginomejor dicho si seque mas allá de mi soledady de la tuyaotra vez estas vosaunque sea preguntándote a solasque vendrá despuésde la soledad.