miércoles, 26 de junio de 2013

Ya no te extraño...

Hoy hace muchos años nació mi Oma. Casi toda la gente que me conoce sabe lo mucho que representaba para mí, lo difícil que fue (no) verla partir y el gran cariño con que la recuerdo. Pero lo que pocos saben es lo mucho que ella ha influenciado en mi forma de ser, de vivir. Hay días que la recuerdo mucho, más ahora que mi madre lentamente refleja los signos de la edad y muestra rasgos, gestos y frases de mi abuela. Ay! Mi abuela tan sabia, tan loca, tan luchona... tanto ejemplo en una persona. Hoy como cada año le dedico unos momentos de mi tiempo, para agradecerle por enseñarme cosas, aún cuando ya se fue. Esa mujer que venciera al cáncer en múltiples ocasiones, con una sonrisa en la cara y la mano en la cintura. Esa mujer que se escapó de esta vida con la lección más grande que alguien le puede dar a un joven: La vida es bella, la vida es corta, la vida es vida sólo si tu la tomas por las riendas. Siempre tendrás un lugar en mi corazón y en mis pensamientos. Te quiero Oma.




...tanto.

sábado, 22 de junio de 2013

Parlez-moi de vous

Hoy me levanté tarde, y estuve en una de esas situaciones que normalmente me ponen a reflexionar. Estaba en la regadera y, como siempre, escuchaba una lista aleatoria de música (aunque en días como hoy parece "seleccionada para excitar mi mente"). Sonaron canciones que he escuchado en repetidas ocasiones últimamente, por lo que me recuerdan, por lo que me hacen sentir. Y luego sonó esta hermosa melodía, olvidada mi lista de canciones. Me rompió. Me dejó llorando durante quince minutos en la regadera, sin razón, pero a la vez con todo sentido. Y después de eso sonó otra canción (ignoré las otras que sucedieron en medio, sí es que sonaron), mismo autor, mismo álbum... burlándose de mí, retándome con su ritmo y letras contrastantes. En esos quince (irresponsables por el gasto de agua) minutos llenos de mí, de mis sentimientos me vinieron las siguientes cosas a la mente:
Yo tenía reglas. 
  • Un beso en la boca SIEMPRE debe significar cariño - Rota
  • Hacer el amor (confundido comúnmente con el sexo, aunque sean completamente distintos; en este caso es el acto físico sin tintes sentimentales, así que son equivalentes) SIEMPRE debe ser con alguien que ames - Rota
  • Debes ser honesto (el problema aquí siempre son los matices, las razones) - Rota (imposible no)
  • Debes luchar por lo que quieres - En pie (aunque quizás debí luchar más por algunas cosas)
  • Debes ser fiel - En pie
  • Debes ser con los demás como te gustaría que fueran contigo - Rota (otro imposible)
  • Debes vivir una vida que puedas contarle a tus hijos sin pena - En pie (es más bien aprender a no vivir con arrepentimiento, se es lo que se ha vivido)
  • Debes amar con entrega total - Rota
  • Debes ser un buen amigo - Rota (en más de una ocasión lo que la hace más difícil de admitir)
  • Y la lista sigue...
Yo sabía que era lo que quería de la vida y cómo lo iba a alcanzar. Hasta que me vinieron estas reglas a la mente y me di cuenta que no las pude seguir en su mayoría, ni siquiera las más importantes.Y todo por dos frases de la primera canción: "cuando no era más que un trozo del adulto que ahora soy" y "Nada me ha servido tanta cosa que he aprendido con los años, otra vez sobre mis pasos el recuerdo me encontró." La primera porque probablemente ante mí mismo no soy el adulto que pensé ser, y la segunda porque... bueno eso sentí en la mañana. No es fácil darse cuenta que el camino es tan distinto al caminarlo... menos recto, menos claro, confuso incluso. Y al mirar atrás te das cuenta que no has avanzado tanto, que las metas que te habías puesto están lejanas aún (y otras las has alejado, quizás para siempre). Y después de la destrucción de aquella ilusión de lo que quise ser/he dejado de ser, Pedro Guerra cantaba a un ritmo alegre: "Caído al suelo, caído al mal, al pozo oscuro de la soledad". Y no pude más que sonreír. Y empezar el día, cómo lo que es. Una oportunidad de aprender de la vida, de mí. Saber que las reglas no pueden ser (todas) absolutas, porque uno no es perfecto. Que las reglas de la infancia (tristemente) no sirven para la vida adulta. Que el yo no es peor por haberse equivocado y por haberse caído, sino que sólo puede ser fuerte por levantarse. Y saber llorar cuando se debe.

Pedro Guerra -  Dos mil recuerdos
http://youtu.be/x9eGnnH_hZo
Pedro Guerra - Hay mil maneras de derrotar a un hombre
http://youtu.be/N8Bu0QFPQI4

viernes, 14 de junio de 2013

Día del Padre

Quiero ser padre. Es una de esas cosas que está escrita en mi mente desde hace tanto tiempo, no recuerdo cuánto en realidad. Quiero tener a alguien a quién enseñarle lo que sé y que me enseñé todo lo que he olvidado. Quiero alguien que me mire y vea un superhéroe, dónde yo solo vea mis arrugas, mi calvicie y mi vejez. Creo que la vida necesita ese círculo, ese volver a la niñez desde la otra perspectiva. Últimamente reniego mucho de mi padre. Que si yo fuera él haría esto, hubiera hecho esto otro, planearía para el futuro. Veo a mi viejo y me pregunto si seré tan buen padre cómo él. Si tendré la sabiduría que él tiene y tuvo para sacarnos adelante. Si algún día encontraré al amor que él encontró en mi madre. Últimamente me doy cuenta que no soy nada como él, a pesar de lo que diga la gente. A mi edad él no se preocupaba por la fiesta, por el nuevo gadget o si no quería trabajar en sábado. A mi edad él ya tenía una vida más difícil, cargaba con más pesos y nunca se cayó. Y hoy estoy aquí, pensando en que extraño a mi papá, igual que cuando niño lo extrañaba porque iba de viaje. Hemos tenido años muy difíciles, años de dudas y años de distancia. Hemos tenido discusiones sin sentido y más de una vez dejé de escucharte, para mal. Me gustaría poder darte más que esto de regalo, pero creo que es lo más importante que te puedo dar hoy:  te quiero papá. En los buenos momentos, en los malos momentos, en esos momentos en los que sólo tengo dudas y en esos (extraños) momentos de completa certidumbre, tú siempre estás en mi mente y en mi corazón, enseñándome lo que es bueno y lo que no (aunque no por eso lo haya dejado de hacer). Gracias por soportar mis peores días, mis rebeldías, mis actitudes prepotentes y mis faltas de respeto. (No puedo pedir perdón porque seguramente continuaré cometiendo algunas) Gracias por ser feliz de verme, aún cuando te haya despertado. Gracias.