lunes, 13 de abril de 2015

ReSET

Que día el de hoy. Hay días que, por su trivialidad, clasificaría de insípidos. Hoy fue completamente opuesto. Desperté al gran BANG cuando mi computadora se cayó al piso porque me moví en la cama. 2 segundos después ya estaba revisando que todo funcionara, 5 minutos más tarde ya estaba básicamente desarmada e intentaba entender el porque el WiFi no funcionaba. Otros 5 minutos y ya estaba ensamblada de nuevo, decepcionado por la estampa que no me atreví a remover por invalidar la garantía. Sin mayor opción la guardé y, decepcionado utilicé mi tablet para navegar por las páginas que siempre reviso por las mañanas. Me sentí un idiota por mi reacción hacia el problema de mi PC en cuánto leí que se escapan de nuestras vidas dos grandes escritores: Günter Grass y Eduardo Galeano. He tenido poco contacto con la obra de Grass, aunque la conozco por algunos amigos, sin embargo, la obra de Galeano ha sido inspiración de artistas que me apasionan y he leído un par de sus libros. No soy nadie para hablar bondades de sus obras, pero si está en mi capacidad el decir cuánto me agradan los textos, las ideas y la forma de expresarse de Galeano.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. 
Justo ayer definía cuál era mi problema: me encuentro cómodamente inmóvil en mis capacidades. He intentado alcanzar un par de sueños, pero he dejado de lado tanto por cosas que, como mi computadora, son materiales y reemplazables. He pasado demasiado tiempo bebiendo con amigos y muy poco conociéndolos. He tomado malas decisiones bajo la bandera de que en el pasado evite cometerlos. He sido flojo, descuidado, deshonesto, grosero, insensible e, incluso, ingrato para con las personas que más quiero. Ayer antes de dormir repetía: 'No más, no más, no más!' como una plegaria que me decía a mi mismo, o un absurdo intento de reprogramar mi cerebro. Yo sé que las cosas no funcionan así.
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de
pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni
mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho
que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se
levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la
vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Y lentamente debo encaminarme de nuevo. Para esto debo:
  • Dejar de perder tanto tiempo en Internet.
  • Dejar de postergar la tesis/titulación. Sin excusas.
  • Dejar de beber. No sé si logré hacerlo totalmente, pero ya he dejado otros vicios atrás.
  • Hacer más ejercicio. Y más cardio.
  • Dormir más temprano, despertar más temprano.
  • Leer menos ficción y más ciencia.
  • Viajar a lugares nuevos.
Empezando por ahí, a paso seguro, pero no lento, espero salir de esta terrible comodidad, reencontrar el sabor de la vida, que está allá afuera. Curioso, que esta sea la entrada número 101 de esta página, como una especie de nuevo inicio.
Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje.
Al final, ser nadie es por no hacer nada, y en el breve espacio y tiempo que nos queda de viaje, hacer nada, es la definición de insípido. Y hoy, en mi día, hice mucho por cada uno de los puntos.

(Citas de Eduardo Galeano, la primera no es de un texto, la segunda es su poema Los Nadies, cantado por Gerardo Pablo en su canción Los Numerosos Nadies, y la tercera es de un texto títulado El Viaje, también parte del disco Multiviral de Calle 13)