lunes, 31 de diciembre de 2012

2012

Un año más se escapa en la lenta caída de las arenas, en el vaivén de las olas y el susurro del viento... ¿Qué ha pasado este año? ¿Por dónde empezar? Pues por lo que me propuse el año anterior. Aquí la breve lista:

  1. Move out of home: ¡Hecho!
  2. Finish thesis: ¬¬u nope
  3. Read at least 12 books: ¡me quede en 8!
  4. Visit Washington: Lamentablemente no pude viajar a ningún lugar por deseo propio :(
  5. Go to the beach: ¡Tampoco!
  6. Restart my blog: Pues si...
Es triste ver que no cumplí ni la mitad de mis propósitos. Claro que hice muchas cosas que no están en la lista, tanto cosas que me hacen sentir que fue un gran año. Pero más que nada, cómo me he equivocado en este 2012... Desde equivocarme al elegir con quién vivir, tener la relación de noviazgo más corta de mi historia, tomar decisiones cuestionables en el trabajo... Ah, tantos errores, con tanto dolor y con tantas dificultades. Pero ¡cuánto he crecido gracias a ellos! En aspectos que no figuran ni remotamente en mi lista, sobre temas que no había considerado en mucho tiempo. Hubo un tiempo que me detuve a pensar respecto a todos los temas que consideraba centrales en la vida: el amor, la familia, las pasiones, la alegría, la tristeza, la muerte, la vida, la fé, la religión, la iglesia, la amistad, la libertad... y muchos más. Si hubiera escrito en algún lado lo que pensé, este año, más que en cualquier otro anterior, hubiera tenido que hacer muchas correcciones a mis escritos. Y esto en sí lo hace un año memorable, un año para ser recordado. Será difícil superar tantos tropiezos, sanar gran parte de las cicatrices y aún más complejo será continuar con mi vida incorporando lo aprendido sin perderme en los dolores de errar. Mis más sinceras gracias por ser mis compañeros en este viaje alrededor del sol durante este 2012, sepan que todos los que estuvieron ahí en una medida u otra tuvieron un impacto en mi vida y se les agradecen los consejos, abrazos y regaños que me dieron. Por ese pedacito de su ser que me entregaron y por todos los sentimientos que compartimos. Gracias. Es hora de tomar lo aprendido y trazar el curso del siguiente capítulo. Por los que estuvieron, por los que están y para los que estarán. :)

jueves, 20 de diciembre de 2012

El fin del mundo

Este es con una probabilidad cercana a 0.00001% (fue un gran redondeo hacia arriba) el último día del mundo. Bien diría un maestro mío en clase de probabilidad que aunque nunca se le asigna un porcentaje real a la posibilidad de que una moneda caiga parada, este caso se ha presentado, así que no debemos demeritar una posibilidad porque su probabilidad sea ínfima. Con esto en mente es importante ponerse a pensar y analizar las cosas que no hemos hecho y deseábamos hacer... o mejor aún meditar que tan bien preparados nos encontramos para el apocalipsis zombie! Para estar listo para esta catástrofe hay que contar con los siguientes items:

  • Mapa: Nada de Google Maps!! Poco después del fin del mundo las telecomunicaciones (si, lamentablemente eso incluye Internet) fallarán por falta de administración o fallas eléctricas. Y, créeme, tus clases de geografía de primaria no te van a bastar para esto.
  • Armas: Debe incluir tanto armas de fuego (último recurso!) como armas blancas. Éstas últimas se pueden improvisar de múltiples objetos como son varillas, sillas, etc. 
  • Protección: No seas un novato de serie que anda en shorts y camisa sin mangas!! Es necesario usar doble jeans y chamarra de motociclista para evitar las feroces mordidas y/o rasguños de las hordas de reanimados cadáveres.
  • Comida: Probablemente agradezcas los kilitos de más que has ido acumulando en las posadas, porque, admitámoslo, de cazador no tienes nada. Así que debes saquear la alacena y guardar sobre todo las cosas altas en carbohidratos (EXACTO! Todas las cosas que llevas meses "evitando" para verte bien en tu traje para Navidad). 
  • Agua: El principal problema de todo superviviente es el agua. Lamentablemente si vives en alguna localidad desértica es más probable que mueras antes de que encuentres una fuente de agua potable que te pueda mantener (mi más sentido pésame... pero házle un favor al mundo y vuélate los sesos para disminuir los riesgos para los demás!) Si, puedes destilar agua o condensarla de múltiples formas pero recuerda que estarás rodeado de seres sin mente que no se detendrán por darte una probadita.
  • Plan: Esta es la parte más difícil de procesar. Ya que no hay servicios básicos y la peor idea será quedarte en una metrópoli (eso de la sobrepoblación es un problema hasta en el apocalipsis!!) tienes que organizarte para establecer una nueva ciudad o refugio hasta que los zombies se coman entre ellos o un meteorito acabe con todos (si, eso te incluye, pero tendrás una playera que diga: "yo sobreviví al apocalipsis zombie"). Piensa en algún lugar aislado y que conozcas bien (claro, ahora hubieras preferido viajar por México que conocer Europa no?) para establecerte y reunir a más gente. Dejar indicaciones de dónde esta y cómo llegar es a tu criterio (recuerda que el único depredador del hombre es el hombre... bueno, y el zombie) pero no puedo recalcar esto más: NO VAS A LOGRARLO TÚ SOLO. Lo que nos lleva al último punto...
  • Banda: Lo ideal sería tener un médico, un ingeniero, un par de militares, un escritor (algún día harán una película!) y un mago... pero esto no es un juego y está complicado escoger. Así que acepta a cualquiera, no te hagas muy amigo de ninguno (recuerda, un rasguño y dejarán de ser tus amigos para convertirse en algo así como fans de Justin Bieber pero que muerden) y sobre todo no los dejes creer que esto es una democracia: TÚ tienes un plan y por eso TÚ mandas.
Ahora... Si no pasa nada mañana estos son tips para cuando el apocalipsis zombie suceda a consecuencia de acciones humanas, así que no debes despreciarlo. Sin más por el momento, espero se hayan reído un rato y que tengan un buen día.

Notas: Si llegará el momento de reconstruir la civilización, no traten de imitar el modelo conocido (y fracasado) vuélvanse locos e inventen algo más original!

lunes, 19 de noviembre de 2012

Pensamientos de regadera

Hoy tuve muchas ideas mientras me bañaba. Es extraño cómo el agua me ayuda a dejar fluir mis pensamientos, como un lubricante para el cerebro y las sinapsis. Ciertamente encuentro que la regadera es un mal lugar para pensar, debido principalmente al gasto de agua y gas, pero ni hablar así sucede. Aquí una breve recopilación de las ideas que he tenido en recientes sesiones de baño, así como frases que vienen a mí en estos momentos de limpia inspiración:

  • Debería existir la opción de cancelar la elección de un piso en los elevadores.
  • "Quiero tus buenos días, tanto cómo los malos" (Acabo de ver Sunshine of the Spotless Mind y creo que por eso es relevante)
  • Borrar recuerdos específicos de la mente de alguien parece ser un tema de interés para la sociedad dadas las múltiples películas dónde se trata, lo que habla de nuestra inmadurez para tratar con el pasado. (Referente a Sunshine of the Spotless Mind también)
  • El primer mundo no se llama así porque haya ganado en alguna competencia a los demás mundos. Alguien debería aclarárselo a la gente.
  • Si existiera el viaje en el tiempo definitivamente la gente no vendría a esta época, porque, admitámoslo, el mundo apesta en estos momentos. Sin mencionar lo malo que es el clima.
  • Si yo inventara el viaje en el tiempo regresaría a la época de los dinosaurios y dejaría señales de que los humanos los montaban. Así la historia sería más divertida.
  • También iría a Grecia para saber si todos usaban toga, porque considero que es la prenda más incómoda del mundo.
  • De igual manera visitaría otros sitios para comprobar las cosas que dudo sean ciertas en la historia como: si Shakespeare escribió las obras que ahora le atribuimos, el viaje a la luna, quién construyó las pirámides y todas las 7 maravillas.
  • La cerveza Noche Buena debería llamarse Peda Buena.
NOTA: Trataré de agregar los demás pensamientos si los recuerdo, así como los nuevos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

jueves, 8 de noviembre de 2012

La muerte

NOTA: El título debe leerse cómo cuando un anunciador de la lotería anuncia que salió esta carta:
Los mexicanos tenemos una curiosa percepción de la muerte, reflejada en nuestra forma de representarla y en nuestras festividades. No soy muy fiel del día de muertos ya que me parece irracional poner comida y bebida para los muertos (principalmente por lo ilógico del asunto, pero también por el desperdicio y relativo insulto hacia la gente que no tiene que comer). Pero sí, el mexicano suele encontrar cierto alivio en estas fechas al visitar a sus muertos o prepararles una ofrenda. En algún momento de la vida mi primo (bastante) menor se jactó que ellos querían más a su difunto abuelo que nosotros al nuestro dado que su ofrenda era más vistosa y grande. Este comentario (que en su momento descarte por falta de sustento y lógica) me hace reflexionar cada día de muertos. Quizás aún más este año, dado que recientemente partieron parientes de amigos cercanos. No tanto sobre las ofrendas o si representan un mayor o menor afecto hacia el difunto sino sobre la muerte. La muerte en sí es un concepto complicado de asimilar, tanto que en muchas ideologías y tradiciones se sugiere la continuación de la vida de una u otra forma, a mi parecer, como alivio de que no es un callejón sin salida. Posiblemente no lo sea (dado el universo infinito de posibilidades), pero realmente carece de relevancia, porque incluso con el alivio de "un alma inmortal" ¿de que sirve que una parte de mi siga viva si no soy yo, si no me reconozco como yo? La física ya de alguna forma nos otorga este tipo de continuidad dado que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. No, la muerte no es la entrada a una nueva vida ni la reencarnación, es el final del funcionamiento de un sistema orgánico y la pérdida de todo lo que ese sistema orgánico es. Y aquí es dónde la tradición mexicana me agrada: los muertos no regresan a las ofrendas, se manifiestan en los vivos a través de ellas. El recuerdo de un difunto es la única reencarnación, la única nueva vida. Ciertamente, cada quien recuerda a cada persona de manera distinta, pero es la manera en que los que se nos adelantaron marcaron nuestra vida lo que debemos recordar y honrar en estas fechas (y todos los días). Ya sé empiezo a sonar a sermón inflamado de moralidad pero creo que si la gente hiciera esto podríamos superar nuestro dolor y nuestros conflictos relacionados con la muerte con mayor facilidad. Aún hoy me entristece recordar a mi abuela y sus últimos días pero siempre trato de vivir cómo ella me enseñó y de tal forma que cuando la alcance los que queden digan "se parecía mucho a su abuela" con una sonrisa. En fin... La muerte es un fin, pero nadie como Benedetti para expresar porque esto no tiene nada de malo... ni de bueno. (Así como en la carta de la lotería, la muerte es simple, llana, seca.)

La muerte(La muerte y otras sorpresas, 1968)
      Conviene que te prepares para lo peor.      Así, en la entonación preocupada y amiga de Octavio, no sólo médico sino sobre todo ex compañero de liceo, la frase socorrida, casi sin detenerse en el oído de Marlano, había repercutido en su vientre, allí donde el dolor insistía desde hacía cuatro semanas. En aquel instante había disimulado, había sonreído amargamente, y hasta había dicho: “no te preocupes, hace mucho que estoy preparado”. Mentira, no lo estaba, no lo había estado nunca. Cuando le había pedido encarecidamente a Octavio que, en mérito a su antigua amistad (“te juro que yo sería capaz de hacer lo mismo contigo”), le dijera el diagnóstico verdadero, lo había hecho con la secreta esperanza de que el viejo camarada le dijera la verdad, sí, pero que esa verdad fuera su salvación y no su condena. Pero Octavio había tomado al pie de la letra su apelación al antiguo afecto que los unía, le había consagrado una hora y media de su acosado tiempo para examinarlo y reexaminarlo, y luego, con los ojos inevitablemente húmedos tras los gruesos cristales, había empezado a dorarle la píldora: “Es imposible decirte desde ya de qué se trata. Habrá que hacer análisis, radiografías una completa historia clínica. Y eso va a demorar un poco. Lo único que podría decirte es que de este primer examen no saco una buena impresión. Te descuidaste mucho. Debías haberme visto no bien sentiste la primera molestia.” Y luego el anuncio del primer golpe directo: “Ya que me pedís, en nombre de nuestra amistad, que sea estrictamente sincero contigo, te diría que, por las dudas...” Y se había detenido, se había quitado los anteojos, y los había limpiado con el borde de la túnica. lJn gesto escasamente profiláctico, había alcanzado a pensar Marlano en medio de su desgarradora expectativa. “Por las dudas ¿qué?”, preguntó, tratando de que el tono fuera sobrio, casi indiferente. Y ahí se desplomó el cielo: “Conviene que te prepares para lo peor. ”      De eso hacía nueve días. Después vino la serie de análisis, radiografias, etc. Había aguantado los pinchazos y las propias desnudeces con una entereza de la que no se creía capaz. En una sola ocasión, cuando volvió a casa y se encontró solo (Agueda había salido con los chicos, su padre estaba en el Interior), había perdido todo dominio de sí mismo, y allí, de pie, frente a la ventana abierta de par en par, en su estudio inundado por el más espléndido sol de otoño, había llorado como una criatura, sin molestarse siquiera por enjugar sus lágrimas. Esperanza, esperanzas, hay esperanza, hay esperanzas, unas veces en singular y otras en plural; Octavio se lo había repetido de cien modos distintos, con sonrisas, con bromas, con piedad, con palmadas amistosas, con semiabrazos, con recuerdos del liceo, con saludos a Agueda, con ceño escéptico, con ojos entornados, con tics nerviosos, con preguntas sobre los chicos. Seguramente estaba arrepentido de haber sido brutalmente sincero y quería de algún modo amortiguar los efectos del golpe. Seguramente. Pero ¿y si hubiera esperanzas? 0 una sola. Alcanzaba con una escueta esperanza, un a diminuta esperancita en mínimo singular. ¿Y si los análisis, las placas, y otros fastidios, decían al fin en su lenguaje esotérico, en su profecía en clave, que la vida tenía permiso para unos años más? No pedía mucho: cinco años, mejor diez. Ahora que atravesaba la Plaza Independencia para encontrarse con Octavio y su dictamen final (condena o aplazamiento o absolución), sentía que esos singulares y plurales de la esperanza habían, pese a todo, germinado en él. Quizá ello se debía a que el dolor había disminuido considerablemente, aunque no se le ocultaba que acaso tuvieran algo que ver con ese alivio las pastillas recetadas por Octavio e ingeridas puntualmente por él. Pero, mientras tanto, al acercarse a la meta, su expectativa se volvía casi insoportable. En determinado momento, se le aflojaron las piernas; se dijo que no podía llegar al consultorio en ese estado, y decidió sentarse en un banco de la plaza. Rechazó con la cabeza la oferta del lustrabotas (no se sentía con fuerzas como para entablar el consabido diálogo sobre el tiempo y la inflación), y esperó a tranquilizarse. Agueda y Susana. Susana y Agueda. ¿Cuál sería el orden preferencial? ¿Ni siquiera en este instante era capaz de decidirlo? ÿgueda era la comprensión y la incomprensión ya estratificadas; la frontera ya sin litigios; el presente repetido (pero también había una calidez insustituible en la repetición); los años y años de pronosticarse mutuamente, de saberse de memoria; los dos hijos, los dos hijos. Susana era la clandestinidad, la sorpresa (pero también la sorpresa iba evolucionando hacia el hábito), las zonas de vida desconocida, no compartidas, en sombra; la reyerta y la reconciliación conmovedoras; los celos conservadores y los celos revolucionarios; la frontera indecisa, la caricia nueva (que insensiblemente se iba pareciendo al gesto repetido), el no pronosticarse sino adivinarse, el no saberse de memoria sino de intuición. Agueda y Susana, Susana y ÿgueda. No podía decidirlo. Y no podía (acababa de advertirlo en el preciso instante en que debió saludar con la mano a un antiguo compañero de trabajo), sencillamente porque pensaba en ellas como cosas suyas, como sectores de Mariano Ojeda, y no como vidas independientes, como seres que vivían por cuenta y propios. Agueda y Susana, Susana y Agueda, eran en este instante partes de su organismo, tan suyas como esa abyecta, fatigada entraña que lo amenazaba. Además estaban Coco y sobre todo Selvita, claro, pero él no quería, no, no quería, no, no quería ahora pensar en los chicos, aunque se daba cuenta de que en algún momento tendría que afrontarlo, no quería pensar porque entonces sí se derrumbaría y ni siquiera tendría fuerzas para llegar al consultorio. Había que ser honesto, sin embargo, y reconocer de antemano que allí iba a ser menos egoísta, más increíblemente generoso, porque si se destrozaba en ese pensamiento (y seguramente se iba a destrozar) no sería pensando en sí mismo sino en ellos, o por lo menos más en ellos que en sí mismo, más en la novata tristeza que los acechaba que en la propia y veterana noción de quedarse sin ellos. Sin ellos, bah, sin nadie, sin nada. Sin los hijos, sin la mujer, sin la amante. Pero también sin el sol, este sol; sin esas nubes flacas, esmirriadas, a tono con el país; sin esos pobres, avergonzados, legítimos restos de la Pasiva; sin la rutina (bendita, querida, dulce, afrodisíaco, abrigada, perfecta rutina) de la Cala Núm. 3 y sus arqueos y sus largamente buscadas pero siempre halladas diferencias; sin su minuciosa lectura del diario en el café, junto al gran ventanal de Andes; sin su cruce de bromas con el mozo; sin los vértigos dulzones que sobrevienen al mirar el mar y sobre todo al mirar el cielo; sin esta gente apurada, feliz porque no sabe nada de si misma, que corre a mentirse, a asegurar su butaca en la eternidad o a comentar el encantador heroísmo de los otros; sin el descanso como bálsamo; sin los libros como borrachera; sin el alcohol como resorte; sin el sueño como muerte; sin la vida como vigilia; sin la vida, simplemente.      Ahí tocó fondo su desesperación, y, paradójicamente, eso mismo le permitió rehacerse. Se puso de pie, comprobó que las piernas le respondían, y acabó de cruzar la plaza. Entró en el café, pidió un cortado, lo tomó lentamente, sin agitación exterior ni interior, con la mente poco menos que en blanco. Vio cómo el sol se debilitaba, cómo iban desapareciendo sus últimas estrías. Antes de que se encendieran los focos del alumbrado, pagó su consumición, dejó la propina de siempre, y caminó cuatro cuadras, dobló por Río Negro a la derecha, y a mitad de cuadra se detuvo, subió hasta un quinto piso, y oprimió el botón del timbre 'unto a la chapita de bronce: Dr. Octavio Massa, médico.

      —Lo que me temía.      Lo que me temía era, en estas circunstancias, sinónimo de lo peor. Octavio había hablado larga, calmosamenre, había recurrido sin duda a su mejor repertorio en materia de consuelo y confortación, pero Mariano lo había oído en silencio, incluso con una sonrisa estable que no tenía por objeto desorientar a su amigo, pero que con seguridad lo había desorientado. “Pero si estoy bien”, dijo tan sólo, cuando Octavio lo interrogó, preocupado. “Además”, dijo el médico, con el tono de quien extrae de la manga un naipe oculto, “además vamos a hacer todo lo que sea necesario, y estoy seguro, entendés, seguro, que una operación sería un éxito. Por otra parte, no hay demasiada urgencia. Tenemos por lo menos un par de semanas para fortalecerse con calma, con paciencia, con regularidad. No te digo que debas alegrarte, Mariano, ni despreocuparte, pero tampoco es para tomarlo a la tremenda. Hoy en día estamos mucho mejor armados para luchar contra... ” Y así sucesivamente Mariano sintió de pronto una implacable urgencia en abandonar el consultorio, no precisamente para volver a la desesperación. La seguridad del diagnóstico le había provocado, era increíble, una sensación de alivio, pero también la necesidad de estar solo, algo así como una ansiosa curiosidad por disfrutar la nueva certeza. Así, mientras Octavio seguía diciendo: “... y además da la casualidad que soy bastante amigo del médico de tu Banco, así que no habrá ningún inconveniente para que te tomes todo el tiempo necesario y...”, Mariano sonreía, y no era la suya una sonrisa amarga, resentida, sino (por primera vez en muchos días) de algún modo satisfecha, conforme.      Desde que salió del ascensor y vio nuevamente la calle, se enfrentó a un estado de ánimo que le pareció una revelación. Era de noche, claro, pero ¿por qué las luces quedaban tan lejos? ¿Por qué no entendía, ni quería entender, la leyenda móvil del letrero luminoso que estaba frente a él? La calle era un gran canal, sí, pero ¿por qué esas figuras, que pasaban a medio metro de su mano, eran sin embargo imágenes desprendidas, como percibidas en un film que tuviera color pero que en cambio se beneficiara (porque en realidad era una mejora) con una banda sonora sin ajuste, en la que cada ruido llegaba a él como a través de infinitos intermediarios, hasta dejar en sus oídos sólo un amortiguado eco de otros ecos amortiguados? La calle era un canal cada vez más ancho, de acuerdo, pero ¿por qué las casas de enfrente se empequeñecían hasta abandonarlo, hasta dejarlo enclaustrado en su estupefacción? Un canal, nada menos que un canal, pero ¿por qué los focos de los autos que se acercaban velozmente, se iban reduciendo, reduciendo, hasta parecer linternas de bolsillo? Tuvo la sensación de que la baldosa que pisaba se convertía de pronto en una isla, una baldosa leprosa que era higiénicamente discriminada por las baldosas saludables. Tuvo la sensación de que los objetos se iban, se apartaban locamente de él pero sin admitir que se apartaban. Una fuga hipócrita, eso mismo. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? De todos modos, aquella vertiginosa huida de las cosas y de los seres, del suelo y del cielo, le daba una suerte de poder. ¿Y esto podía ser la muerte, nada más ue esto?, pensó con inesperada avidez. Sin embargo estaba vivo. Ni Agueda, ni Susana, ni Coco, ni Selvita, ni Octavio, ni su padre en el Interior, ni la Caja Núm. 3. Sólo ese foco de luz, enorme, es decir enorme al principio, que venía quién sabe de dónde, no tan enorme después, valía la pena dejar la isla baldosa, más chico luego, valía la pena afrontarlo todo en medio de la calle, pequeño, más pequeño, sí, insignificante, aquí mismo, no importa que los demás huyan, si el foco, el foquito, se acerca alejándose, aquí mismo, aquí mismo, la linternita, la luciérnaga, cada vez más lejos y más cerca, a diez kilómetros y también a diez centímetros de unos ojos que nunca más habrán de encandilarse.

lunes, 22 de octubre de 2012

Viajes

Me encantan los viajes cortos y no planeados. Considero que es una forma de regalo del destino. Además, me intrigan las adversidades que se presentan comúnmente en estos paseos... se truena una banda, la caja hace ruidos raros, nadie tiene coche extra... cuando logras llegar hay una cierta satisfacción no descriptible. Como cuando encestas una bola de papel al basurero a la primera sin mucho empeño o alguien te felicita por algo que cocinaste y que tu pensabas no era nada especial... Hoy en un viaje ráfaga tuve muchas pequeñas alegrías, momentos de nuevo aprendizaje (en el mundo de las computadoras y los sistemas parece que toda empresa tiene "algo" que nadie se acuerda como funciona/se configura o simplemente perdieron el password ¬¬u) y de intensa curiosidad... de alguna manera, a pesar de que no hice mucho en términos laborales (teclear frente a una máquina, instalar/desinstalar programas, mover equipo, etc.) terminé exhausto (seguro las quesadillas de la marquesa tuvieron mucho que ver, el famosos "mal del cerdo") y fui presa de microsueños el resto del día con resultados bastante graciosos (uno de ellos en el camión, lo que me ocasiono miradas de "este chavo esta drogado"  incluso durante una llamada telefónica). En fin, un buen lunes 22 de octubre...

jueves, 27 de septiembre de 2012

Distancia

Ahhh estos días de septiembre...

Distancia - Mario Benedetti

Pensar que en un antes neblinoso y remoto
tu adolescencia era cotidiana
y notabas en las yemas de los dedos
las variables superficies de vida
que ahora sentís a veces en las uñas
en aquel breve prólogo del duelo
te recordás empero como un náufrago
que jamás había estado en un navío
o asimismo como un reloj de arena
al que nadie se ocupó de subvertir
pero también te evocás como un presagio
con el que hoy tenés hondas diferencias.

domingo, 26 de agosto de 2012

La belleza en la oscuridad...

Temo que pienso demasiado. Temo que mi confianza y autoestima ya no son lo que eran hace un par de años. comienzo a quejarme más de las cosas, de la vida, en lugar de actuar. Quiero muchas cosas y me miento pensando que realmente hago algo por alcanzarlas. Siento que necesito desahogarme con alguien, vaciar los pensamientos negativos y empezar de nuevo. Y eso haré... 
Como la belleza en la oscuridad,
sin ser apreciado, el presente
simplemente no existe.

lunes, 23 de julio de 2012

Más de un año!

Hoy estaba tratando de recordar fechas importantes mientras me bañaba (si si, pensamientos profundos de regadera) y me di cuenta de varias cosas. Primero, no llevo tanto tiempo sin fumar (lo que explica mi aún enorme antojo de un cigarro cuando salgo de fiesta) pues han pasado algo así como 4 meses. Segundo, dos meses sin coche son un infierno. Literal es como perder una parte del cerebro y tener muchísimo menos tiempo para hacer cosas, principalmente por la dependencia que generas hacia él y la dificultad que implica moverte a lugares dónde con el vehículo aún se consideraba cerca. Para colmo no bajé de peso por hacer ejercicio... al contrario! (No, no tengo fecha de entrega aún y me deprime mucho). Tercero, ya me siento súper cómodo en el nuevo depa, no tengo añoranzas de vivir con mis padres y tan solo han pasado tres meses (un poco menos!!). Eso me pone a pensar en varias cosas. Por un lado, cuestiono mucho el por qué fue tan difícil salir de casa (principalmente cosa de dinero, pero ajá, lo sentimental me detuvo mucho también) y por otro lado, o soy muy adaptable o simplemente tengo una preocupante facilidad para sentirme "en casa". Las múltiples experiencias han ayudado bastante a cimentar el cariño por el nuevo espacio, tanto buenas como malas. Cuarto, y quizás más importante, no he avanzado con mi tesis. Y esto es imperdonable. TENGO que empezar a escribir ese trabajo o de plano no podré mirarme al espejo al terminar el año! Todos los demás propósitos van bastante bien, menos ese! Así que a partir de hoy dedicaré más tiempo a leer y escribir eso. Ya no más salidas entre semana! Ya no más maratones de series! Ya no más... o a quién engaño, simplemente ya no veré este tema con desdén. Me hice una promesa de titularme este año, y si no puedo mantener mis propias promesas conmigo mismo (revuelto verdad?) ¿cuáles puedo mantener? Así que: ¡a escribir tesis! :)
PD: ¡Ah sí! Más de un año se refiere a esta pared en la que suelo escribir... Y también al plazo que tengo "escribiendo mi tesis" :-s

miércoles, 18 de julio de 2012

Entre insomnios y desvelos

A falta de sueño tinta, por eso hoy me atrevo a liberar unos versos, sin remitentes, sin dueños.

La libreta (de mi diario)

Ya no hay futuro ni pasado,
puesto que ambos han declinado,
a existir en mi libreta,
de planes y memoria repleta.

Hoy es todo lo que queda,
hoja en blanco, letra efímera,
al ser escrita desaparecerá,
y donde termina empieza.

De los planes extrañaré el orden,
del pasado extrañaré su desorden,
extrañaré su sabiduría y su promesa,
pero son ellos los que huyen de mi libreta.

A la ausencia de memorias y de sueños,
viviendo el ínfimo centello,
olvidando al momento,
respirando todo y siendo sueño.

Mi libreta, tan vacía pero tan llena,
tan mía, pero siempre tan ajena,
tan cercana, tan íntima, tan bella,
tan lejana, tan fría, tan ella.

Mi vida es hoy.

lunes, 9 de julio de 2012

Nuevas nostalgias

Derrumbé todos los muros a mi alrededor,
Indefenso me asomé al mundo y el mundo me vio,
Encontré las cosas más bellas y las guardé...

Si hay algo en mi mente el día de hoy, eres tú. No puedo dejar de pensar en todo lo que ha pasado y le busco mil significados. He planteado mil escenarios y soñado múltiples posibilidades. Pero, cómo siempre, me estoy adelantando, desesperado por encontrar significado. Y me pregunto que quiero, que sigue, a dónde voy, con quién voy... Y me pregunto mil cosas más... Y tengo mil preguntas para ti... Pero al final decido no preguntar más de lo necesario, porque las respuestas deberán llegar a su momento. Y si no llegan, no habré formulado las preguntas correctas. Hoy sólo quiero encontrar la forma en que podamos hablar, que queramos hablar. Quiero dejar de preocuparme y simplemente llamarte cuando tenga ganas y quiero que hagas lo mismo. Y no diré más, que ya las palabras me han sobrado hoy. 

lunes, 25 de junio de 2012

Final

Como siempre tan estúpido por creer en una ilusión. Me desangra y me destruye. Nunca más.

miércoles, 6 de junio de 2012

Y claro que nunca más te quiero dejar ir, pero este imperio no se construirá en un día...

domingo, 3 de junio de 2012

Puntos suspensivos

Estoy atorado entre los puntos suspensivos de mi vida. Los pensamientos y los sentimientos se han quedado atorados en mí, inamovibles. Estoy en el cambio de capítulo de esta vida mía y la página no ha decidido cambiar. No sé que es lo que me impide dar este paso. No tengo miedo, ni dudas, sé a dónde voy y tengo más o menos claro el camino. Tengo la fuerza para luchar y los medios para empezar a andar. Las caídas me preocupan, más sabiéndome decidido sé que no habrá obstáculo infranqueable. Hoy estoy más preparado que nunca para terminar esta definición. Y con todo ese conocimiento, con toda esa seguridad, con toda la voluntad del mundo, sigo en este limbo intermitente.
Creo que el problema, cómo siempre ha sido para mí, es la soledad. Al cerrar la puerta por las noches y sentarme a escribir en este intento de diario me gusta pensar que he logrado algo, que mi día tuvo relevancia en el mundo. No se trata únicamente del crecimiento personal, del aprendizaje o de la calidad de vida. Quiero saber que cambió la vida de alguien de alguna forma por mi deambular por este mundo. Quiero ser un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, pero sobre todo, quiero ser la razón de la sonrisa de alguien. Quizás debería ser comediante. Y luego llega este sentimiento de insignificancia e impotencia que me carcome y me deprime. Me hace temblar las manos. Me hace llorar de vez en cuando. La vida para mí (una de las conclusiones que han llegado precisamente en esos momentos de oscuridad) sin ser compartida, sin ser en sociedad, no tiene sentido. No puedo verlo de otra forma por más que me he intentado convencer de lo contrario. El problema real es encontrar a un compañero de viaje. No hablo de algo temporal ni pasajero, hablo de aquella persona con la que uno puede compartir todo, hasta el cepillo de dientes y las ideas más alocadas. Encontrar a alguien así sólo puede suceder un par de veces en la vida... y probablemente dependa mucho de la situación en la que se encuentra cada persona en ese momento. Además esta tarea es algo que no se puede resolver con nada de lo arriba mencionado, pues no es únicamente cuestión de fuerzas, de valor o voluntad, es cuestión de que ambas personas deseen estar y ser juntos. Es cuestión de que el amor exista y se mantenga con un fuerte compromiso. Es cuestión de caminar juntos. Es cuestión de pedir perdón y saber perdonar. Es cuestión de saber que no se es dueño el uno del otro. Es cuestión de escribir, decir y hacer lo que se siente. Es cuestión de metas en común. Es cuestión de amar las diferencias. Es cuestión de escuchar. Es cuestión de perderse en los ojos del otro. Es cuestión de dejar de hacerse pendejo y gritarle al mundo que se ama a una persona. Es cuestión de crear un mundo entero entre dos. Es cuestión de que todos los días sean puntos suspensivos...
Probablemente deje de escribir un buen rato por aquí, ya que le dedicaré mi tiempo a la tesis, pero trataré de no dejarlo muy abandonado. Más que nada porque necesito esto. Necesito llenar el papel de mis deambulares mentales y llorar de vez en cuando al escribir. #FinDelComunicado

lunes, 28 de mayo de 2012

Consecuencias

Análisis de consecuencias... Toda acción tiene una reacción, así de simple, así de sencillo. Asimismo, la magnitud de la reacción es proporcional a la fuerza de la acción. Hoy varias reacciones han alcanzado mi ser, con mucha más fuerza de la que me gustaría recibir, y me han dejado perplejo. Anhelo tanto ciertas cosas que he fallado en entender las consecuencias de mis acciones y mis palabras. Y viviré con el recuerdo de mi fallida responsabilidad. Hoy siento que me he manejado sin precaución, impulsivamente, algo que no me sienta bien. Suelo ser analítico y procuro mantener mis emociones bajo control pero llevo demasiado tiempo conteniendo estos sentimientos y la incapacidad de tomar acción en la vida de la gente que me importa más me ha impulsado a gritarlo, sin pensarlo. Me he ganado ya mis golpes, pero quizás hoy más que ayer estoy seguro de que es lo que necesito, al menos por ahora. Dejar de jugar seguro, ignorar las advertencias, tropezar una y otra vez, hasta que mis rodillas se desgasten, hasta que mi alma vuelva a brillar por su voluntad. Quiero sentirme invencible de nuevo, imparable. Y lo haré.

domingo, 27 de mayo de 2012

Este es el final de los deambulares

Y de una vida. Me siento cansado y dividido. Quiero creer que existe una ligera posibilidad de veracidad en las palabras escritas, pero sé que no hay sustento para mi ingenuidad. Yo te amo, pero tú no me amas. No hay otra forma de decirlo ni hay porque darle vueltas. Me duele mucho llegar a esta conclusión, pero la decisión ha sido tomada y no estoy dispuesto a seguir siendo un libro abierto para quien ha decidido que no merezco ser parte de su vida. Este es el fin de una historia y el final de un amor como nunca lo contarán las novelas ni las películas. Mi corazón se ha cansado de creer en ti y de creer que algún día regresarás a mi. El fin es hoy. Me duele y lo lamentaré por mucho tiempo pero no puedo luchar contra las decisiones de tu corazón. Tampoco quiero hacerlo. Sé que te amo, sé que esto me dolerá por mucho tiempo, pero la verdad es que prefiero sufrir el dolor hoy a engañarme eternamente.  Lamentablemente hemos postergado esta despedida demasiado tiempo cosa que yo ya no puedo justificar. Mi vida giró en torno a ti durante más de tres años y me has causado más cicatrices de las que me gustaría recordar. En fin, los deambulares dejarán de ser publicados hasta nuevo aviso.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La tercera es la vencida!

Este es el tercer post que intento escribir hoy... Seré breve para que nada me interrumpa! Esta rola es de unos amigos de un amigo... Tuve la fortuna de escucharla en vivo antes de que la grabaran... Y hoy me acompaño en mis largas horas de oficina... Me gusta el ritmo, me perturba la letra, no la puedo parar de tararear!! http://soundcloud.com/trenamarte/librartedemi

martes, 22 de mayo de 2012

Contrariedad

(Del lat. contrariĕtas, -ātis).
1. f. Oposición que tiene una cosa con otra.
2. f. Accidente que impide o retarda el logro de un deseo.
Me preocupa un poco el creciente movimiento estudiantil #YoSoy132, unido contra un candidato. Normalmente no escribiría de política, principalmente porque considero que no tengo suficiente conocimiento de las intrincadas relaciones que la dominan. Pero hoy me preocupa el discurso que se les está adjudicando a los jóvenes. ¿Estamos realmente unidos por una propuesta de nación o simplemente unidos en la protesta? Hay mucho que apoyar sobre el movimiento, sobre todo la democratización de los medios de comunicación, pero ¿dónde quedan las propuestas para llevar esto a cabo? Por otro lado, si #YoSoy132, ¿significa más que estar al tanto de que Televisa miente, significa que estoy construyendo un proyecto de nación, significa algo más que ser un estudiante en protesta o simplemente estamos defendiendo a "nuestra clase"? No quiero que se malentienda, creo que #YoSoy132 marca un despertar de la conciencia social en el grupo que probablemente sea más apático hacia las decisiones políticas y posiblemente pueda desarrollarse en un movimiento con grandes repercusiones si se logra encauzar el ánimo en proponer, actuar y exigir que la clase política y todos los que se benefician de las manipulaciones de Televisa y otros medios actúen por el bien de nuestro país. Me preocupa sobre manera que esto no llegue a llevarse a cabo y que la ilusión del movimiento estudiantil, una vez más, se pierda en las crónicas oficiales. Quiero que el #YoSoy132 se convierta en #YoSoyMexicano y finalmente se construya un país en mutuo acuerdo, lejos del afán de, disculpen esta palabra, chingar al prójimo. #FinDelComunicado

domingo, 20 de mayo de 2012

Independencia pt 2: Accidentes, limpieza y vecinos

Es increíble que ya pasaron 20 días de esta aventura. Y que 20 días! De todo un poco ha sucedido y lentamente empiezo a sentirme más tranquilo en mi casa. Ya todo lo básico funciona y hemos cambiado la mayor parte de focos incandescentes por ahorradores. Tenemos una nueva perilla en la puerta, que evita que se golpee de manera dramática con el viento. También nos hemos organizado mejor respecto a la limpieza de la casa, los domingos serán días de limpieza general y ya decidimos en comprar un pizarrón de gis para la pared. Lamentablemente, no todo ha sido bueno y tuvimos un accidente con el coche. Nadie salió herido y, a pesar de lo bizarro de la situación, parece que será benéfico al final del día. Hay varios temas más que han suscitado cambios importantes en la vida aquí. Los vecinos parecen ser fiesteros, pero afortunadamente no tan ruidosos. Excepto una señora ya grande que me cae mal. Simplemente de verla me enoja... no entiendo bien el por qué. El reconocimiento culinario de la zona ha avanzado, ya tenemos unos buenos tacos para la post fiesta y la barbacoa de la esquina esta bastante rica, ideal para la post-post fiesta. En fin... este barco empieza a navegar, dejando atrás tanto, pero con grandes expectativas en el horizonte.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Ausencia

Me despierto en la oscuridad, vieja compañera, busco tu calor a mi lado y ya no está. Nunca más estará.
Me enfrento a la soledad del espejo, viejo mentiroso, busco el brillo de tus ojos y no lo aprecio. Nunca más lo veré reflejado.
Me recuesto rendido en la cama, viejo soñador, busco tu olor en sus pliegues y no lo percibo. Nunca más tu perfume me deleitará.
Me paseo por la sala, viejo vacío, busco el sonido de tu risa y no lo escucho. Nunca más tu voz moverá mi alma.
Me arrojo por la orilla, nueva frontera, busco tus brazos y no me atrapan. Nunca más tu fuerza me levantará.

domingo, 6 de mayo de 2012

Independencia pt. 1: Snacks nocturnos, deshielo, goteras y hormigas

Hoy termina la primera (ya sé faltaron un par de días) de jugarle a esto de ser independiente, vivir en un depa y tener que contar centavos. Ha sido tan divertido y enriquecedor como lo imaginaba. El primer día fue sin duda el más difícil, simplemente porque faltaban muchas cosas a las que esta uno acostumbrado y las otras estaban en cajas. Así que superando toda la flojera (con apoyo de mi OCD) traté de dejar lo más habitable posible. La primera noche fue rara... Había muchos nuevos ruidos nuevos y hubo una visita sorpresa, que me alegró el corazón. No me atreví a insistir mucho pero no quería que se fuera, no por miedo a la soledad, simplemente me encanta su compañía. El segundo día tuvo cierto drama, entre la imposibilidad de prender el calentador de agua y las fallas en la ruta al trabajo la mañana fue complicada. Más tarde el refrigerador se habría deshielado, lo que causó una inundación en la cocina, la cual trapee. Después al abrir la puerta del refri resultó que aún había agua dentro, por lo que nuevamente tuve que limpiar. Cerca de la medianoche, debido al antojo de coca y a una llamada que me despertó descubrí que el refri tenía una charola, llena de agua debajo del congelador. Mi falta de práctica como mesero hizo que tirara la mayor parte... y volví a trapear. El jueves por la mañana nuevamente fallé con el calentador, y descubrí que una de las llaves de mi regadera tenía fuga por lo que tardé muuucho tiempo en salir y llegué tarde al trabajo. Tenía una junta... en Tula! Sin más eventualidades (aunque sí aprendí demasiadas historias de un colaborador que me dejaron un tanto perturbado) regresé a mi reino (entiéndase el departamento) para encontrar que la fuga seguía goteando. También descubrí que había hormigas en la cocina, felices de que hubiera dejado un poco de coca en el vaso. Me sorprendió un olor a gas, que posteriormente descubrí venía de los pilotos de la estufa. Como ya es tradición, me reuní con mi mejor amigo por primera ocasión en mi reino y el llegó con regalos: un par de necesitadas sillas, una planta y (lo que al parecer será el 50% de mi alimentación) cervezas. Platicamos largo rato, le mostré el departamento y después llegó su hermana. Ella amablemente disparó las pizzas y surtió en gran medida la despensa. El viernes finalmente me pude bañar con agua caliente, aunque no en mi baño. El roomie se quedó porque tenía examen, pero afortunadamente no hubo conflictos de horarios. Tuve un día bastante pesado en el trabajo por lo que en la noche quería salir con muchas ganas. Lo cual pronto cambio al ver los precios de las bebidas en Condesa (más que nada debido a mi aumentada consciencia sobre los costos de vivir) y acabamos regresando al depa a beber y comer sopas Maruchan (el 50% restante de mi nueva dieta). La verdad es que no recuerdo mucho de esa noche, pero por lo que me cuentan estuvo bastante divertida jajaja. El sábado fue dedicado a la instalación de internet, reparación de fuga, reunión de la renta y recordar la historia del viernes. Hoy comí en el viejo hogar, lavé ropa y el auto (razón por la cual llovió), hice el súper y me deprimí con la política mexicana. En general una buena semana... Ya luego dejaré estas historias banales pero tenía que escribirlo por aquí, por que marca el inicio de algo más, de nuevas oportunidades.

domingo, 29 de abril de 2012

Día del Niño

El día del niño es, por lo general, otra de esas fiestas creadas para impulsar el consumo y educar en la tradición a los menores. Los temas centrales son dulces, juguetes, películas y salidas a centros recreativos. Los padres se empeñan en compartir el día con sus hijos y en realizar actividades recreativas con ellos. Los parques de diversiones, así como los parques comunes, tienen una gran afluencia. Hoy me toco ver como un abuelo llevaba a su nieto en brazos e una tienda de animales. Luego vi como un papá descuidaba a su hijo, que llevaba con una de esas correas para niños, mientras comía un helado y el niño tropezaba. Vi como una mamá cargaba a su hija y la hacía girar, así como vi a un niño golpeando el piso en berrinche para que le compraran algo. Pude apreciar más de mil momentos entre padres e hijos el día de hoy, muchos llenos de amor y ternura, otros más reminiscentes a series de comedia. Al mismo tiempo, en la tarea de empacar mis cosas he llegado a mi "cajón de recuerdos", que contiene miles de objetos que evocan los momentos más alegres de mi pasado. Me da alegría recorrer las fotos, envolturas de paletas, disfraces y todos los objetos tan variados que he ido coleccionando a lo largo de los años. Tengo los mensajes que me pasaban en la primaria, botellas que tienen mi fecha impresa, regalos que atesoro y un montón de cosas que me cuesta un poco recordar porque guardé. Cada uno de los souvenirs de mi vida traen sentimientos encontrados, la alegría del recuerdo aunada a la tristeza de saberlos pasados, irrepetibles y distantes. Al final del día he ganado fuerzas de saber que siempre tendré estos recuerdos conmigo, he perdido un par de lágrimas por la tristeza de algunas pérdidas y he guardado en mi cajón un recuerdo más: el de dejar de ser un niño y tomar mi vida por las riendas, confundido e intrigado, aventurero y curioso, decidido y desafiante, con la mirada siempre hacia adelante.

viernes, 27 de abril de 2012

Empacando recuerdos

Hoy empecé a mover las cosas que me quiero llevar al nuevo departamento... Lentamente se hace realidad y el nerviosismo me come, me cala hasta los huesos. El martes dormiré bajo un nuevo techo, desconocido y amenazante, con nuevas promesas y sueños. No ha sido fácil, y empiezo a creer que será cada vez más difícil. Quiero dar este nuevo paso hacia esta incertidumbre y las dudas me empiezan a acosar. ¿Dónde lavar la ropa? ¿dónde hacer las compras? (¿vas al super o a la comer?) ¿cómo hacerlo sentir como un hogar? Las personas que han sido mi día a día y han estado ahí, ya no estarán. No estarán lejos, pero no estarán tan cerca. A pesar de los malos momentos la idea empieza a sonar a un mal plan, al grado que retrasarlo, me repito a mi mismo, es lo más racional. Pero no lo haré. No porque no pueda, no porque sea necio, sino porque nunca estaré listo. Nunca estaré listo para enfrentarme a la vida, a los problemas de vivir solo, para reencontrarme con la soledad ni para todo eso que aún no sé cómo se hace. Sólo puedo aprender de esta forma, lanzándome al ruedo sin mirar atrás. Y aunque hoy las lágrimas llenen mis ojos de nostalgia, ésta resbalará por mis mejillas hasta encontrar con una sonrisa llena de alegría y libertad.

lunes, 23 de abril de 2012

Mudanza

Esta semana se postula para la más complicada de mi vida... Se avecina el cambio más radical que he hecho en mi vida adulta: salirme de casa. No es un al rato regreso, ni un vengo los fines de semana, es un vendré a lavar mi ropa y asaltar su refri en tiempos de necesidad. Ya en serio, es lo más arriesgado que he hecho en mi vida. No tengo un plan claro, cambio a mis padres por dos amigos que conozco poco (en el sentido de que una cosa es convivir y combeber y otra es vivir juntos), me faltan muebles y electrodomésticos, seguramente estaré apretado con el dinero y estaré lejos de todo lo que conozco. Pero estoy MUY emocionado. No es por la libertad, el silencio, el sentimiento de satisfacción de lograr un sueño... Son las posibilidades de aprender muchas cosas. Ya sé, ¿quién se emociona con algo así? Lavar ropa, cocinar (intentarlo al menos), tener mi espacio y bla bla bla... Todo conlleva aprender a hacer cosas (muchas cosas!!!) que seguramente por más que me esfuerce en hacer una lista exhaustiva se me escaparán veinte mil cosas... Pero si, me emociona todo lo que implica que viviré lejos de la comodidad de lo conocido y sin la tranquilidad de que hay alguien para salvarme cada vez que lo necesite. Ahora.... ¿alguien quiere ayudarme a empacar? :-P

sábado, 21 de abril de 2012

jueves, 19 de abril de 2012

Desvelares

Seguido pasa que no puedo dormir, no por falta de cansancio o disminuidas ganas de soñar, simplemente mi mente no deja de dar vueltas a los asuntos de mi vida. En general, las preguntas que me acosan son ¿estoy haciendo lo correcto? ¿debería hacer esto otro? ¿qué sigue el día de mañana?. Hace tiempo sé que las respuestas a estas preguntas llegan justo cuando ya no son importantes. Las banalidades del día a día son apropiadamente ignoradas por mis deambulares nocturnos, pero son esos instantes de decisión (o falta de ella) lo que me persiguen, como el latido del corazón que he escondido bajo mi piso de madera. Muchas veces son las palabras, el orden y la entonación de éstas lo que me ocupan la mente. Me preocupa el poder haberme expresado mejor, el lograr mayor comunicación y entendimiento. Y detrás de toda la maraña de mis tribulaciones, están los sentimientos. Aquellos que es tan difícil resumir en palabras, aquellos que al convertirse en acciones se malinterpretan, aquellos que representan la alegría y la tristeza de mi vida. Y todo regresa a mí, el centro de mi vida ya no parece tan claro y mis objetivos se nublan por la lejanía que aparenta existir. Llega a mi mente la pregunta crucial que aprendí desde niño a formular y nunca he parado de repetir: ¿por qué?. Las causas que han llevado a las circunstancias de mi presente (pasado al ser escrito, futuro al ser soñado) evaden mi comprensión. Y súbitamente hay una respuesta que me tranquiliza 42. En cuanto pienso en la obra de Douglas Adams recuerdo que las respuestas rara vez traen satisfacción, puesto que no somos capaces de comprender o realizar las preguntas correctas. Y así me sumo en un sueño más, sobre mis anhelos más profundos y mis amores vagabundos... Para encontrar nuevas preguntas y vivir las respuestas.

martes, 17 de abril de 2012

Épicamente

Los días son lo que uno quiera hacer con ellos, eso es la gran lección de hoy. Despertar tarde, llegar apenas a tiempo a una cita, tener una entrevista de trabajo un tanto mediocre, tener problemas con el internet (la principal herramienta de trabajo en  mi oficina y del que soy administrador), discutir con una colaboradora necia, quedarse hasta tarde por unas pruebas con un cliente y tener problemas en dichas pruebas sería la forma incorrecta de describir mi día. No, mi día empezó cuando me disponía a correr bajo la lluvia al metro y previo a eso leí en twitter por si había sucedido algo emocionante en el día. Los primeros que lleguen a Mariano Escobedo 498 con 2 latas de Burn se llevan boleto para ir hoy a#Radiohead ¡Corran! #fuelyourfire. No soy un gran fan de Radiohead, debo dejar eso en claro, pero me agrada escucharlos y puedo decir que he escuchado gran parte de su discografía por recomendación de mi mejor amigo. Rápidamente pensé que estaba cerca, yo tenía un OXXO de paso y sólo necesitaba transporte. Le pregunté a mi amiga y compañera de trabajo que iba saliendo de una junta (que duró por lo menos 2 horas) "¿quieres ir a Radiohead?". Ahí empezó la travesía: corrí, bajo la lluvia, al OXXO, dónde no encontré Burn, regresé dos cuadras al 7 eleven dónde intenté comprar dos botellas (si, no había latas) de Burn, pero no aceptaban tarjeta de crédito, mi amiga estuvo a punto de claudicar, pero corrí para alcanzarla y pasamos a otro 7 eleven, dónde ella pago. Media hora después del twit estábamos muy cerca peor el tráfico nos retrasaba, así que me bajé del coche y corrí al edificio, entré sin preguntar más que "dónde están las oficinas de Burn?", acto seguido subí al décimo piso, empapado, respirando pesado y con la idea de que ya era demasiado tarde. Cómo si fuera una broma, el elevador tardó (o eso pareció) más de lo normal, al salir y llegar a las oficinas nadie sabía de la promoción... ¡la responsable estaba en el baño! En cuanto me entregó los boletos y, después de una penosa foto, salí al coche, avisamos de nuestra suerte al mundo y nos encaminamos hacia el Foro Sol. El tráfico no nos preocupaba pues teníamos boletos gratis, en general B, traíamos Radiohead en nuestros celulares y muy buena suerte. A 20 minutos de llegar, sucedió lo que solo en una serie de televisión puede pasar: el coche decidió que tenía que descomponerse. No fue nada grave, ni nadie salió herido... Pero no hubo concierto. Cada quien tomó su camino a casa, con una sonrisa incrédula de lo cerca que estuvimos de un triunfo épico. Fue un fracaso, épico de igual manera, pero sonreiremos siempre, porque lo intentamos.

domingo, 15 de abril de 2012

Al viento

Y como suele pasar otra fiesta de ingenierías significa un sinfín de historias nuevas... Entre encuentros, intrigas e innumerables miradas me maravilla lo que pasa en esas tardes mágicas de tragos, música y poca comida. Es como un recinto dónde la gente se olvida de sus vidas y decide mostrar lo que más desea hacer o decir, impulsado por el éxtasis causado por el alcohol. Se intercambian besos y abrazos con extraños, se mira a la gente perder la inhibición. Yo suelo estar siempre al margen porque voy como parte del grupo organizador (me encanta estar detrás de una barra o ayudando a organizar a la gente, quizás porque lo he hecho durante gran parte de mi vida) pero al final suelo integrarme y ver como mis amigos y conocidos están. Siempre suele haber alguno pasado de copas, triste por alguna situación sentimental o eufórico compartiendo la noche con una nueva persona. Me agrada este recinto, quizás algún día sea yo el que pierda el control y pueda conocer las benevolencias de esta falta de preocupaciones. Pero como suele pasar con las cosas buenas, llega la hora de salir de este espacio y las palabras, promesas y besos se los lleva el viento. En muchas ocasiones, no son ni siquiera un recuerdo, son una recolección de imágenes caóticas, como un sueño. Los que lo recuerdan, lo harán con una sonrisa por haber visto a las personas en su más pura expresión. Los que no lo pueden o quieren recordar, asumirán que todo fue bueno sin más. Y así seguirán la vida muchos, sin saber cuantos te amo se le han regalado al viento y al olvido.

jueves, 12 de abril de 2012

Frase #Y

Hoy me despertó el recuerdo de tu ausencia, empapado en el sueño de tus brazos y sin ti.

lunes, 9 de abril de 2012

Discusiones económicas con un financiero holandés

Es suficientemente raro que mi prima 4 años menor salga con un holandés mayor que yo ¿o no? Bueno, resulta que se puede poner más raro cuando bebemos cerveza y discutimos de la política mexicana, él se queja de los impuestos que paga y que siente que no se usan para su beneficio. De este lado del charco, como traté en mi limitada elocuencia de explicarle al visitante ario, nos preocupamos porque el dinero se gaste en algo que no sean las casas, yates o vacacionas de algún politiquillo. Una vez que admitió que era mejor saber que el dinero se gastaba en pos de mantener la infraestructura o de mantener el nivel de vida de algunos que desafortunadamente (o por elección) no tienen empleo pasamos a las quejas sobre lo increíblemente caros que son los servicios de la genpe menos capacitada (léase plomeros, electricistas y, en general, handymen) cuando lo hice caer en cuenta que al pagar eso estaba permitiendo el acceso a mejores oportunidades a las familias de estas personas, además de que, su labor es realmente necesaria (curioso ya que él maneja fondos de pensiones de sindicatos y cosas por el estilo) mientras que un economista financiero, a pesar de ser muy relevante en el mundo actual, en un escenario apocalíptico sería el primero en ser devorado (eso lo hizo reír bastante, luego puso una cara muy seria, como si planeara construir un refugio para sobrevivir a este destino). Tras un largo intento de explicar la abismal diferencia entre la pobreza de nuestro país y la problemática del desempleo en el suyo llegamos a un acuerdo: estábamos en una fiesta y debíamos dejar de hablar temas tan complejo cuando nos esperaban 24 cervezas en el refrigerador. Bueno, en realidad mi prima lo regañó por ser nerd y a mí por no dejarlo estar con ella... Eeeeen fin, así terminaron las discusiones económicas con un financiero holandés.

domingo, 8 de abril de 2012

Open House

Durante una agradable comida familiar pasan muchas cosas, entre los invitados que no esperabas, los que esperabas y no deseabas que llegaran, los que nunca faltan y los "novatos". Los últimos suelen ser el tema más común, en los que se centra la atención. Se les interroga sobres sus gustos, cómo llegaron a la familia, su trabajo, etc. La atención se desvía una vez agotados los temas cordiales de conversación, puesto que se evita indagar más allá de lo aceptable. La atención pasa a los cambios superficiales o a la ausencia de algún miembro que suele asistir sin falta. Esta fase es especialmente divertida para los observadores puesto que pueden darse rienda suelta a expresar sus opiniones sobre moda, estilos de peinados y decoración. Lentamente el lubricante social empieza a tomar efecto y las inhibiciones comienzan a desaparecer, por lo que las opiniones se hacen más francas y las mentes un poco más cerradas (o menos perceptivas). Llega la parte más entretenida de cualquier reunión ya que comienzan a surgir las preguntas que todos quieren hacer pero normalmente no expresarían directamente. Así llegan las preguntas incómodas sobre las relaciones sentimentales de los integrantes más jóvenes, las bromas sobre las fotos en Facebook que desearías tus amigos no hubieran etiquetado y las historias de eventos relevantes al grupo en las fechas recientes, como vacaciones, cumpleaños o logros académicos y laborales. Fue en ese momento en que la aparición del tema de mi salida de casa fue inminente. Surgió de una persona inesperada, lo admito, con un ángulo dramático y pareció existir un silencio en lo que respondía la pregunta. "¿Cuándo vas a hacer el Open House?" Me sorprendió que mi prima me cuestionara antes que nadie, dudé con el término Open House y finalmente me ofusco el público presente. Admitir que pensaba realizar un evento de este tipo frente a toda mi familia era claramente una receta del desastre y, viniendo de mi prima más cercana, todos asumieron que el evento ya estaba garantizado. Rápidamente intenté palear el daño con preguntas respecto a qué exactamente es un Open House, pero el colectivo ya lo había asimilado como una realidad. La plática se distrajo casi de inmediato a la cuestión de una mesa de regalos (odioso esquema en el que uno exhibe lo que considera un buen regalo y es, me entere hoy, beneficiado por la tienda que lo organiza) y que algunos miembros podían regalarme cosas que ya no usan. Hay dos cuestiones interesantes respecto a este suceso que cautivaron mis reflexiones hoy. Por un lado, ¿por qué querría yo las cosas que otras persona ya no usan? Es como aceptar lo que mis familiares han abandonado en el ático, posiblemente en buen estado, pero seguramente inútiles dado su estado de abandono. La sugerencia de una mesa de regalos me causa tanto disgusto que no lo comentaré más a profundidad. El problema real es la inmediata suposición de que es mi deber organizar un evento por la mudanza a mi departamento. Estoy de acuerdo en que sería ameno y educado invitar a mis familiares, pero si debo ser sincero preferiría no invitar a nadie de mi familia. Sufro con la idea de que se vuelva un lugar recurrente para eventos por la sencilla razón de que no se encuentra bajo la jurisdicción de ninguna familia. En fin... sólo creo que si me salgo de mi casa es para poner tierra entre ellos y yo; invitarles por algún tipo de obligación bizarra que ellos asumen se me hace lo menos congruente que podría hacer. En dos horas de explicar que no viviré solo, que no tendré muebles y que no hay espacio para un evento de este tipo, incluso expresar "no quiero hacer un Open House" al parecer nadie entendió y esperan su invitación próximamente. Demonios.

sábado, 7 de abril de 2012

Hogar

Lentamente, el momento se acerca. La cuenta regresiva tiene un fin ya visible y los sueños se vuelven, a cuenta gotas, más reales. Ayer comentaba con mi madre lo que significa un hogar, debido a mi inminente partida del nicho familiar. Después de comentar varios aspectos relevantes, como el lugar, los muebles, la zona y otros aspectos concordamos en que un hogar son las experiencias que lo llenan. El hecho de habitar un espacio, comprar muebles para llenarlo, decorarlo de acuerdo al gusto, tener un primer problema por la mala condición de una tubería... nada de esto transforma una casa en un hogar. Son las risas que se comparten, los chistes que se cuentan, las reuniones que nos nutren, las lágrimas que se derraman sobre el piso, el olor de la comida, las discusiones acaloradas por temas mínimos, el dolor en el dedo chico del pie cuando te pegas con las puertas de trayectoria desconocida. Un hogar se puede crear en medio del bosque sentados alrededor de una fogata con la gente correcta. He ahí el meollo del asunto... ¿quién es la gente correcta para formar un hogar? ¿Se puede saber en teoría o es cuestión de un enfoque completamente pragmático? Es común escuchar cómo la gente se separa o aleja fruto de un intento de vivir juntos. Los puntos más simples se pueden volver temas de discusiones (o batallas campales) entre las personas con mayor armonía. Temo realmente el momento en que alguien me pregunte "¿por qué haces [insertar actividad cotidiana que realizo de manera diferente a la mitad del mundo] así?". Posiblemente trate de racionalizar la eficiencia de mi método comparado con otros; probablemente se trate de algo que nunca haya pensado y simplemente contestaría "por costumbre" o "así me enseñaron"; existe también la opción de que me resulte irracional cuestionar mi manera de realizar las cosas y simplemente me moleste, el menos deseable de los resultados. Pero después de largas horas de reflexión, cuestionar distintos escenarios, presentar a los posibles cohabitantes con temor a que se mataran... Estoy feliz de haber encontrado a la gente con quien quiero intentar esto de "dejar el nido". Y si algo sale mal, por lo menos ya tengo los muebles de una recámara nueva donde podré soñar de otros mundos posibles...

martes, 3 de abril de 2012

Fiebres

Ayer fue una noche muy bizarra. Primero un poco de contexto: Como cada año me estoy enfermando de la garganta. No, no es gripa. Es una infección que me da de forma cuasi crónica que me tira a la cama durante un par de días. Normalmente acaba en una visita al hospital porque mi garganta está tan inflamada que me cuesta mucho respirar, no se diga comer. Cada año cambio de antibióticos y estos resultan cada vez más fuertes y como resultado pierdo otros días en cama. Pero este año fue bastante singular. Primero, llega a destiempo, cosa que me preocupa porque es época de calor y la fiebre es menos soportable así. Segundo, empezó en la noche y no al despertar, como de costumbre. Lo interesante fue que, mezcla de estos factores, tuve una noche de poco descanso pero con ensoñaciones alucinantes como las de un viaje con drogas. No miento! En algún momento el reloj corría en sentido contrario, lo que para mí eran horas resultaban ser meros minutos. Fruto de las recientes películas que he visto tuve visitas de los personajes del Rey León y en algún momento de la noche juraba flotar en el espacio (posiblemente debido a la altura de mi litera, que desde cierta perspectiva me causaba esa sensación). En fin, fue una noche muy divertida, rayando en la sensación de Requiem por un Sueño. Aunque claro, la fiebre causó estragos y amanecí más cansado de lo que me acosté. Pero quién diría que sería una noche tan memorable.

lunes, 2 de abril de 2012

Rompecabezas

Hay días que siento que algo falta en mi vida. Es un sentimiento de vacío, como un pequeño hueco en la parte izquierda del pecho. Lo divertido es que no estoy seguro de que es, similar a cuando en un rompecabezas faltar varias piezas y la forma y el color que buscas son poco claros. Me encantan los rompecabezas. Desde chico han sido una de mis mayores diversiones y he desarrollado una gran habilidad para encontrar las piezas que faltan, armar secciones enteras en minutos y, quizás lo más importante, lo disfruto muchísimo. Me trae recuerdos de mi abuela y de las largas tardes que pasábamos armando un rompecabezas de una cabaña que ahora cuelga de mi cuarto. El vacío que siento a veces se llena con estos y muchos otros recuerdos. Lo mantienen a raya para que no crezca. De cierta forma, también lo alimentan. La nostalgia es una de las principales causantes de este vacío, acompañada de los sinsabores de la duda y sazonados con la soledad. Hoy me he mirado largo tiempo al espejo, para buscar la forma, color y posibles pistas de las piezas de mi rompecabezas. No he tenido suerte, pero, al igual que en aquellas tardes con mi abuela, no me rendiré. Las piezas están, es cuestión de buscarlas. Aunque admito, que me gustaría saber como se ven, si tan sólo hubiera una imagen de referencia...(8) un mapa de mí me entregaste tú (8)...

viernes, 23 de marzo de 2012

Discusiones

En los soliloquios de mi corazón no existe razón, mientras que en los planteamientos de mi mente no existen sentimientos... Las discusiones más frívolas se llevan a cabo entre estos dos entes que forman parte de mí y a la vez son un abstracto de mi yo. No puedo ser yo sin sentir, así como no puedo ser yo sin pensar. En los planteamientos lógicos de mi mente todo se rige por un estricto sentido de causalidad, una cosa lleva a la otra, y toda acción tiene una reacción lógica. Mi corazón rechaza la estricta bifurcación propuesta por mi mente y establece paradojas consecuencia de los sentimientos propios de un ser humano. Entre los múltiples caminos que se plantean ante mí hoy, no puedo designar un capitán adecuado. La razón es demasiado práctica y los sentimientos demasiado impulsivos. La situación y los terceros que tienen intersección en el presente no suelen simplificar el complejo cúmulo de variables a considerar. Hoy ansío la honestidad total de los que me rodean para poder definir el curso a seguir en los próximos segundos, minutos y horas. No parece, lamentablemente, existir una guía para el viajero que se ha atrasado por aquella nena que se peinó en su cama. No parece existir, más allá del concepto, una justicia gobernante de las acciones humanas. Aún más triste es que los seres humanos ocultemos nuestros motivos, sentimientos y complejas circunstancias por temor a no ser comprendidos. Si hay algo que el ser humano debe inferir por desarrollo natural es que la comunicación es el máximo logro de nuestra especie, pues sin él, habríamos sucumbido ante desastres o especies más capaces. Y todo surge de una plática, en una fiesta, tras demasiadas cervezas para contar, con un extraño, rodeado de un ambiente intoxicante y sin mayor anhelo de relevancia. Así, como Einstein andando en bicicleta, se dan las máximas revelaciones personales.

lunes, 19 de marzo de 2012

Detachment

El desapego emocional es una de las características predominantes entre la juventud actual. El mundo carece de relevancia para ellos, porque ellos parecen carecer de relevancia para el mundo. Somos uno más dentro de 7 mil millones de personas. Y quizás dónde este problema se manifiesta más claramente es en las aulas escolares. Los maestros tienen, ahora más que nunca, la responsabilidad de preparar a los jóvenes para un mundo que se mueve demasiado rápido. Al mismo tiempo, tienen que hacerlo sin tomar el lugar de sus padres, sin maltratar a una generación que los humilla, sin expresar sentimientos y evitar conductas que se puedan malinterpretar... en breve, sin ser humanos. Esto es parte del planteamiento de la película Detachment que cuenta con la genial actuación de Adrien Brody. Admito que la vi por mera curiosidad... y me sobrepasó. Me sorprendí con una lágrima en el ojo, con el puño cerrado de coraje, incluso, en algún punto, le grité al monitor. Al rodar los créditos me sentí agradecido y frustrado. La situación mexicana de los maestros y su capacidad me hicieron hervir la sangre aún más. En fin, recomendada por su cruda objetividad, por la interpretación que logra vender un ser humano con conflictos y dudas y por trasmitir un mensaje de vital relevancia. Verla es una obligación para enfrentar el desapego de una sociedad que pronto tendrá que revaluar muchos paradigmas respecto a la educación, la crianza y las relaciones interpersonales.

martes, 13 de marzo de 2012

Hacer las cosas bien

¿Cómo se hacen las "cosas bien? ¿Qué no el "bien" es relativo? Me molesta un poco que me soliciten hacer las cosas "bien", más cuando las personas que lo solicitan no responden nada coherente cuando se hace hincapié en que definan sus expectativas de manera adecuada. El comentario viene a ser muy divertido en estos momentos de mi vida, en realidad. No soy la persona más social del planeta, para ser sinceros, principalmente porque suelo reaccionar de manera exagerada ante muchas situaciones. Me enojan muchas situaciones que, posiblemente, las demás personas pasarían por alto. No estoy hablando de cosas comunes tampoco si se presentan en cualquier persona, pero de la gente que considero cercana y aprecio me pueden causar una molestia explosiva. Si me detengo a pensarlo con calma, la verdad es que no son cosas tan graves. Pero siempre llegan en mal momento, cuando tengo alguna idea metida en la cabeza y la contrariedad me sobrepasa. Por ejemplo, me molesta que hayan utilizado mi coche cuando salgo de viaje. Digo, claramente no lo voy a utilizar, está por demás que si es necesario lo pueden usar. Pero ¿por qué ocultarlo? Todavía pero es ocultarlo sabiendo cómo reacciono ante este tipo de situaciones. Pasa el tiempo y estas cosas me pasan más seguido, lo que me hace pensar que soy yo el que está equivocado. Quizás espero demasiado de esas personas que tengo cercanas. El conflicto real es que no puedo dejarlo pasar. Necesito la confrontación, el desahogo que conlleva, incluso, a pesar del dolor o la decepción que lo acompañen. Y así, al final, el único que está perdiendo, con el corazón triste, soy yo. Y todo por no precisar que es lo que uno espera de los demás porque créanme, no es obvio ni trivial. Al grado que comienzo a considerar la solución dada por Sheldon Cooper y establecer agreements de todo tipo.

lunes, 12 de marzo de 2012

Quejas

Hoy quiero un cambio de actitud. No más quejas para mí, voy a construir un cambio con mi sonrisa. Con ella como arma me enfrentaré de nuevo al mundo sin miedo, y, sin cuartel, alcanzaré una meta tras otra. No soy invulnerable, no soy el más inteligente ni el más apuesto. No soy muchas cosas pero hoy voy a ser mi propio héroe. Hoy voy a dejar que el mundo gire y lo voy a disfrutar. Hoy perdono, hoy olvido y hoy sigo adelante.

martes, 6 de marzo de 2012

Un susurro

No es trivial cuando alguien expresa "pudiste morir"... No se puede sentir trivial, no se puede ignorar, no es pertinente. Tampoco es racional expresar esas palabras, ni justo, mucho menos adecuado. Hoy de la nada me faltó la fuerza, perdí la visión, me maree, trastabillé, intenté hablar y las palabras no salieron... Me retracté a mis pensamientos, intenté encontrar cuál era el problema, la herida, el dolor, porque no podía respirar... Más que nada me asusté, sentí ganas de llorar y simplemente dejar de luchar por mantenerme en pie, rendirme ante la desconocida razón que me llevaba las fuerzas, tragaba mi vida sin razón alguna... Logré sentarme desnudo contra el frío mármol de la bañera, grité con dolor llamando por ayuda... Nadie vino... No pude creer que así de sencillo terminaba, volví a gritar, lo que al mundo le pareció un susurro... Y eso fui... Perdí la vista, el tacto, el oído y sólo pensaba, contando los latidos de mi corazón con el cuerpo ajeno a mí... Alguien me tomó y regresé... Me asusté... Sigo asustado, pero no puedo darle tanta importancia, es contraproducente. Quiero seguir y quiero entender tanto de lo que no sé, terminar muchas cosas que he empezado y decir otras tantas. Al final seré un susurro en la voz del destino, pero hasta un susurro puede cambiar al mundo... O un corazón.

domingo, 12 de febrero de 2012

Frase #X

Yo no quiero ser dueño de tus días ni tus noches, quiero ser dueño de tus sueños para hacerlos realidad

viernes, 27 de enero de 2012

Comunicación instantánea

Creo que no nací para esta era de la comunicación instantánea. Verán tengo blackberry, whatsapp, Twitter, Facebook, iMessage, messenger (si, todavia), etc... Pero no sé si les doy mucha importancia o no soy bueno para jerarquizarlos o encontrarles el justo valor a las distintas variedades. Si te menciono en Twitter es un big deal? Si te etiqueto en FB eres mi mejor amigo? Todavía significa algo si me bloqueas en Messenger? En fin, el punto es que tener tantas formas de conunicarnos no siempre es bueno, sobre todo por la relatividad de la valoración del espacio virtual de cada quien. Habrá gente que se disguste si comentas algo en su FB (mucha gente carece del "sentido común virtual") o al contrario, cuando no loa invitas por toooooodos los medios virtuales se ofenden. Yo últimamente pienso considero el retirarme de todas las redes sociales... Y luego me doy cuenta que me perdería de demasiadas fiestas!

sábado, 21 de enero de 2012

Borradores

El otro día estaba revisando mi mail buscando un correo que envié. Me topé con un montón de borradores en la búsqueda y tengo algunos de más de dos años atrás. Tengo un inventario de todo lo que en su momento llevé cuando me fui a Europa, poemas que nunca envíe, cartas sin destinatario y muchas cosas de la escuela que seguramente debí de mandar pero al parecer no hice. Me pone a pensar en todo lo que muchas veces quise decir y no dije, sobre todo en los momentos de enojo, dolor y frustración. Siempre he pensado que soy una persona con tendencia a la soledad debido a que tengo un carácter bastante extravagante, me molestan cosas que otros simplemente pasan por alto, me tomo algunas cosas erróneamente a pecho, entre otros miles de rarezas. Todos esos correos no enviados solo demuestran lo que he guardado y quizás no debí... O simplemente soy muy despistado.

miércoles, 18 de enero de 2012

Ciencia ficción

Isaac Asimov se ha convertido en uno de mis autores favoritos. Los temas de su trabajo son tan casuales como los de cualquier otro autor, pero la simplicidad con que los presenta en contextos de ciencia avanzada sin que ésta sea un impedimento al lector es sumamente prodigioso. Enriquecer una historia de drama a través del uso del viaje en el tiempo y utilizar el mismo tema para causar comedia en otra historia es sin duda prueba de su versatilidad como autor. Entre robots, viajes espaciales, viajes en el tiempo, inteligencias superiores, organismos extraterrestres y un sin fin de otras locuras se desenvuelven historias tan humanas, tan actuales que uno podría olvidar que el género es ciencia ficción. Recomendable para todos, pero sobre todo para aquellos que tienen star wars y star trek como el estereotipo de ciencia ficción. Y si al finalizar de leer sus cuentos completos no se les antoja un buen plato de "dinopollo" sabrán que no es para ustedes.

martes, 17 de enero de 2012

Repetición

Selecciona, arrastra, pega, repite. Click tras click se escucha un ejército de esclavos de la rutina, sin mayor valor realizan las tareas que un robot pronto podrá suplir. Desdicha del creativo encerrado en un cubículo de 2m cuadrados que llena su lugar con todos los elementos que le recuerdan quién es fuera del ambiente sombrío del trabajo. Esperando la hora de la comida, el descanso para fumar se alarga el tiempo y no existe mayor prueba de su relatividad.

jueves, 5 de enero de 2012

Extrañándote

Y hoy no extraño tu calor,
No extraño tu exquisito sabor,
No extraño tus latidos,
ni momentos compartidos.

Hoy no extraño tu aroma,
Ni tu curvilínea forma.
Tampoco extraño tu sonrisa,
ni tu mirada, ni tu prisa.

Jamás extrañaré tus caricias,
tus miradas, tus pericias,
los viajes, las peliculas,
fotos, poemas o rimas.

Siempre estrañaré, sin embargo,
Y lo digo en tono amargo,
El extraño sentimiento
Que hiciste nacer en mí.