lunes, 9 de abril de 2012

Discusiones económicas con un financiero holandés

Es suficientemente raro que mi prima 4 años menor salga con un holandés mayor que yo ¿o no? Bueno, resulta que se puede poner más raro cuando bebemos cerveza y discutimos de la política mexicana, él se queja de los impuestos que paga y que siente que no se usan para su beneficio. De este lado del charco, como traté en mi limitada elocuencia de explicarle al visitante ario, nos preocupamos porque el dinero se gaste en algo que no sean las casas, yates o vacacionas de algún politiquillo. Una vez que admitió que era mejor saber que el dinero se gastaba en pos de mantener la infraestructura o de mantener el nivel de vida de algunos que desafortunadamente (o por elección) no tienen empleo pasamos a las quejas sobre lo increíblemente caros que son los servicios de la genpe menos capacitada (léase plomeros, electricistas y, en general, handymen) cuando lo hice caer en cuenta que al pagar eso estaba permitiendo el acceso a mejores oportunidades a las familias de estas personas, además de que, su labor es realmente necesaria (curioso ya que él maneja fondos de pensiones de sindicatos y cosas por el estilo) mientras que un economista financiero, a pesar de ser muy relevante en el mundo actual, en un escenario apocalíptico sería el primero en ser devorado (eso lo hizo reír bastante, luego puso una cara muy seria, como si planeara construir un refugio para sobrevivir a este destino). Tras un largo intento de explicar la abismal diferencia entre la pobreza de nuestro país y la problemática del desempleo en el suyo llegamos a un acuerdo: estábamos en una fiesta y debíamos dejar de hablar temas tan complejo cuando nos esperaban 24 cervezas en el refrigerador. Bueno, en realidad mi prima lo regañó por ser nerd y a mí por no dejarlo estar con ella... Eeeeen fin, así terminaron las discusiones económicas con un financiero holandés.

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