Reflexiones, pensamientos, historias, críticas, videos, música... en fín: deambulares!
jueves, 19 de abril de 2012
Desvelares
Seguido pasa que no puedo dormir, no por falta de cansancio o disminuidas ganas de soñar, simplemente mi mente no deja de dar vueltas a los asuntos de mi vida. En general, las preguntas que me acosan son ¿estoy haciendo lo correcto? ¿debería hacer esto otro? ¿qué sigue el día de mañana?. Hace tiempo sé que las respuestas a estas preguntas llegan justo cuando ya no son importantes. Las banalidades del día a día son apropiadamente ignoradas por mis deambulares nocturnos, pero son esos instantes de decisión (o falta de ella) lo que me persiguen, como el latido del corazón que he escondido bajo mi piso de madera. Muchas veces son las palabras, el orden y la entonación de éstas lo que me ocupan la mente. Me preocupa el poder haberme expresado mejor, el lograr mayor comunicación y entendimiento. Y detrás de toda la maraña de mis tribulaciones, están los sentimientos. Aquellos que es tan difícil resumir en palabras, aquellos que al convertirse en acciones se malinterpretan, aquellos que representan la alegría y la tristeza de mi vida. Y todo regresa a mí, el centro de mi vida ya no parece tan claro y mis objetivos se nublan por la lejanía que aparenta existir. Llega a mi mente la pregunta crucial que aprendí desde niño a formular y nunca he parado de repetir: ¿por qué?. Las causas que han llevado a las circunstancias de mi presente (pasado al ser escrito, futuro al ser soñado) evaden mi comprensión. Y súbitamente hay una respuesta que me tranquiliza 42. En cuanto pienso en la obra de Douglas Adams recuerdo que las respuestas rara vez traen satisfacción, puesto que no somos capaces de comprender o realizar las preguntas correctas. Y así me sumo en un sueño más, sobre mis anhelos más profundos y mis amores vagabundos... Para encontrar nuevas preguntas y vivir las respuestas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario