Reflexiones, pensamientos, historias, críticas, videos, música... en fín: deambulares!
lunes, 9 de diciembre de 2013
Burbuja en la regadera
El otro día me sucedió algo insólito. En 26 años de vida nunca había visto una burbuja flotar en el aire mientras tomaba una ducha en la regadera. Mucho menos que dicha burbuja se quedara ahí casi estática, como esperando a que terminara de bañarme, casi invitándome a jugar. Y eso hice. Durante los siguientes diez minutos me deconecte de todos los pendientes, los planes, las finanzas, los sueños y los miedos. Mi atención estaba completamente en esa pequeña esfera de jabón, en tratar de mantenerla a flote y sin que se reventara. Durante ese tiempo fui un niño de nuevo, con una sonrisa inocente reflejada en la burbuja. En el momento, inminente, que la burbuja desapareció en un diminuto "plop" me di cuenta que no quería salir de ese estado e inmediatamente. Traté de reproducir el suceso sin éxito. Y las mejores cosas de la vida son así: efímeras e irrepetibles pero inolvidables.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
2192
Me cuesta trabajo escribir, pues mis pensamientos dan vueltas y vueltas.
Hoy se cumplen 6 años de nuestro primer beso.
Hoy se cumplen 6 años de nuestro primer beso.
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio... y coincidirYa pasó mucho tiempo y muchas cosas entre ese día y hoy. Siempre lo voy a recordar con gran alegría en mi corazón. Tan abstraído estaba que olvidé el cumpleaños de mi hermano. Creo que nunca me perdonará por esa no tan alegre (aunque siempre graciosa) coincidencia. De ahí las cosas fluyeron, como nunca (¿o cómo siempre?) y cada día conocí mejor a una de las personas que más quiero en mi vida.
Contigo aprendí...De lo bueno y de lo malo, a ser pareja y a amar. A sonreír de nuevas formas, a descubrir, a jugar, a crecer, incluso, a aprender. Te veo hoy y reconozco todo lo que has crecido y me llena de alegría haber estado en el camino... Con mis fallas, con mis errores, con mis malas caras en ocasiones (más de las que debieron ser), con mis rarezas y con todo lo malo de mí. Veo mi camino recorrido y estoy seguro que sería sumamente diferente de no haberte conocido, por ello te doy gracias.
La música no se tocaComo no se tocan esos recuerdos contigo, en la playa, en cuerna, en mi casa, en tu casa, en tus brazos. Soy la música que compartimos, los momentos y las pláticas. Platicar contigo es uno de mis placeres más preciados, que más extraño, pero que nunca olvido.
Hoy hace un buen díaPorque la lluvia no puede apagar lo que siento, tampoco puede el tiempo. Porque te quiero y estoy seguro de ello cada día de mi vida (incluso en los días en que me resistí a sentirlo) . Hace un buen día porque el tiempo pasa y todavía te lo digo con la piel chinita y una sonrisa en los ojos.
'Cause I can't believe what I foundY creo que nunca lo terminaré de creer. Aunque nadie entienda porque esa canción me hace llorar, con alegría, aún 2192 días después.
Nothing is taking me down, down, down...
lunes, 12 de agosto de 2013
10 cosas que sé son ciertas
Inspirado por un vídeo que me hizo reír y llorar, agradezco mucho que me lo compartieran y ahora comparto por aquí mi lista.
- La tecnología es una herramienta
- El mundo es más sorprendente de lo que imaginas
- Siempre hay tiempo para las cosas que quieres
- Los límites los pone uno
- La sonrisa/risa es la mejor medicina
- El trabajo debe ser divertido
- Cada día aprendo algo nuevo
- Estoy aquí para ayudar
- Hay que dar lo mejor de uno
- La felicidad únicamente es cierta cuando se comparte
En fin, es interesante que las cosas que sé que son ciertas difícilmente las podría probar, excepto la que borré.
lunes, 29 de julio de 2013
Introspección, reflexión y creación
La próxima semana tomaré unas buenas vacaciones del trabajo y he decidido ir a uno de mis lugares favoritos: la cabaña. Dadas las reducidas opciones para distraerse en esta rústica ubicación, es perfecto para escribir mi tesis (que espero terminar en esta semana!) pero también para otras tareas pendientes. Hace poco comencé un proyecto personal interesante de dejar de beber alcohol por un periodo de un mes (al menos) y después de regresar subiré esta entrada con los pensamientos que tuve esa semana.
La lección de la chimenea
Amo encender la chimenea de la cabaña. Es quizás una de las razones principales por las que me gusta ir a quedarme, ya que es necesario prender la chimenea para calentar la casa. Y en esta ocasión me tomó la mayor parte del primer día encenderla, la leña estaba húmeda y había poco material para mantenerla prendida a lo largo de la noche. Finalmente, cuando logré encenderla el humo comenzó a meterse y es peligroso si uno se queda en la noche cerca porque cuesta trabajo respirar. Afortunadamente, me quedé leyendo hasta muy noche ese día y alcancé a ventilar la cabaña antes de que fuera un problema. Sin embargo, no apagué la chimenea, intentando conservar ese fuego bailarín, en el que pierdes la mirada. Tuve que dejar las ventanas abiertas tanto tiempo, incluso la puerta, que el calor de la chimenea sólo se sentía justo enfrente. Pasé una mala noche por temor a que el humo se colará de nuevo. Afortunadamente no pasó nada, pero de haber apagado la chimenea y buscar una alternativa para mantenerme caliente quizás hubiera podido avanzar con otros temas. Dejar ir es, a veces más inteligente. No es rendirse, no es ser cobarde, es buscar la ocasión.
La reflexión de sala
El segundo día pasó rápido. Estaba tan concentrado con mi libro que no me levanté en un buen rato. Cuando al fin lo hice, desayuné y me dispuse a escribir tesis. No fue difícil escribir, es difícil organizar lo que me viene a la mente dentro de los capítulos, secciones y encontrar los diagramas que hacen más claras las ideas. Sentí que estaba bien preparado y luego me senté en la sala a escribir. La sala es el único lugar que no tiene una mesa, y me senté ahí porque pensé "si estoy cómodo voy a ir más lento". Escribí bastante ese día, más de lo que esperaba, principalmente porque había terminado el libro que llevaba. Me dije a mi mismo que no era difícil y así fue. Me distraje únicamente para comer y para correr por la noche, antes de que se me entumieran las piernas. Y recordé a mi abuelita, en esa sala, en esa mesa, enseñándome a hacer castillos de cartas. Muchas cosas requieren más paciencia y determinación que otra cosa, no siempre puedes correr.
La búsqueda de variedad
Las opciones de comida que llevé se reducían a sandwiches con jamón, roast beef o salami, más queso y condimentos. Llevé pan dulce y cereal, pero eran para desayunar o cenar. Entonces se me antojó algo diferente de comer. Dados los buenos resultados del día anterior, me di el lujo de bajar a buscar algo de comida caliente al parque de los columpios. Al llegar decidí seguir caminando, hasta llegar a Kikoten y a otras casitas que hay por ahí. Vi un rancho, ovejas, una vaca y hasta un caballo; pasé por una torre de luz, tuve mágicamente señal y me ladraron unos perros; me aventuré a la neblina, jugué en los columpios y corrí de la lluvia. 2 horas de deambular me dejaron lleno de energía, con la imaginación encendida y alegría por haber bajado a buscar comida... algo que no encontré. En la búsqueda de lo que quieres, el camino suele ser más importante que el destino, incluso puede que no llegues a dónde tu querías.
El soliloquio sobre ti
La noche del miércoles ya satisfecho con lo que había escrito, encerrado en la imposibilidad de hacer ciertos diagramas por mi dependencia de internet me levanté del sillón por un café más. Con café en mano me puse a revisar los recovecos de la cabaña en busca de algo para distraerme. No encontré nada particularmente divertido, principalmente porque estaba solo, lo que me llevó a distraerme con otros temas. Y de repente vi un cuadro que mi oma hizo hace, supongo, mucho tiempo. Consiste en una figura geométrica deformada, algo semejante a lo que produciría un espirógrafo. Me atacaron los recuerdos y comencé a hablar en voz alta, expresando mi tristeza, mis alegrías, mis problemas. Y finalmente hablé de ti. De lo mucho que te quiero y de lo increíble que me parece que sigamos en contacto, viéndonos. De lo difícil que es a veces y de lo hermoso que es la mayor parte del tiempo. De cómo traté de hacer las cosas bien y de lo que me dijiste. De mi enojo por no saber ni cómo reaccionar. De las cosas que han cambiado y de que ya no somos los mismos. Me grité, golpee una puerta, lloré (como lo hago ahora que lo recuerdo). Saqué toda mi frustración, liberé mis sentimientos y me dejé llevar. Pensé que debí grabarme después, porque ciertamente dije muchas tonterías. También dije cosas que no debía ni pensar. Ahora escribo lo único que importa: Te quiero, no sé cuál sea el destino, pero amo el camino. Estoy dispuesto a esperar y a dejarte ir, pero no puedo dejar de buscar la ocasión.
La lección de la chimenea
Amo encender la chimenea de la cabaña. Es quizás una de las razones principales por las que me gusta ir a quedarme, ya que es necesario prender la chimenea para calentar la casa. Y en esta ocasión me tomó la mayor parte del primer día encenderla, la leña estaba húmeda y había poco material para mantenerla prendida a lo largo de la noche. Finalmente, cuando logré encenderla el humo comenzó a meterse y es peligroso si uno se queda en la noche cerca porque cuesta trabajo respirar. Afortunadamente, me quedé leyendo hasta muy noche ese día y alcancé a ventilar la cabaña antes de que fuera un problema. Sin embargo, no apagué la chimenea, intentando conservar ese fuego bailarín, en el que pierdes la mirada. Tuve que dejar las ventanas abiertas tanto tiempo, incluso la puerta, que el calor de la chimenea sólo se sentía justo enfrente. Pasé una mala noche por temor a que el humo se colará de nuevo. Afortunadamente no pasó nada, pero de haber apagado la chimenea y buscar una alternativa para mantenerme caliente quizás hubiera podido avanzar con otros temas. Dejar ir es, a veces más inteligente. No es rendirse, no es ser cobarde, es buscar la ocasión.
La reflexión de sala
El segundo día pasó rápido. Estaba tan concentrado con mi libro que no me levanté en un buen rato. Cuando al fin lo hice, desayuné y me dispuse a escribir tesis. No fue difícil escribir, es difícil organizar lo que me viene a la mente dentro de los capítulos, secciones y encontrar los diagramas que hacen más claras las ideas. Sentí que estaba bien preparado y luego me senté en la sala a escribir. La sala es el único lugar que no tiene una mesa, y me senté ahí porque pensé "si estoy cómodo voy a ir más lento". Escribí bastante ese día, más de lo que esperaba, principalmente porque había terminado el libro que llevaba. Me dije a mi mismo que no era difícil y así fue. Me distraje únicamente para comer y para correr por la noche, antes de que se me entumieran las piernas. Y recordé a mi abuelita, en esa sala, en esa mesa, enseñándome a hacer castillos de cartas. Muchas cosas requieren más paciencia y determinación que otra cosa, no siempre puedes correr.
La búsqueda de variedad
Las opciones de comida que llevé se reducían a sandwiches con jamón, roast beef o salami, más queso y condimentos. Llevé pan dulce y cereal, pero eran para desayunar o cenar. Entonces se me antojó algo diferente de comer. Dados los buenos resultados del día anterior, me di el lujo de bajar a buscar algo de comida caliente al parque de los columpios. Al llegar decidí seguir caminando, hasta llegar a Kikoten y a otras casitas que hay por ahí. Vi un rancho, ovejas, una vaca y hasta un caballo; pasé por una torre de luz, tuve mágicamente señal y me ladraron unos perros; me aventuré a la neblina, jugué en los columpios y corrí de la lluvia. 2 horas de deambular me dejaron lleno de energía, con la imaginación encendida y alegría por haber bajado a buscar comida... algo que no encontré. En la búsqueda de lo que quieres, el camino suele ser más importante que el destino, incluso puede que no llegues a dónde tu querías.
El soliloquio sobre ti
La noche del miércoles ya satisfecho con lo que había escrito, encerrado en la imposibilidad de hacer ciertos diagramas por mi dependencia de internet me levanté del sillón por un café más. Con café en mano me puse a revisar los recovecos de la cabaña en busca de algo para distraerme. No encontré nada particularmente divertido, principalmente porque estaba solo, lo que me llevó a distraerme con otros temas. Y de repente vi un cuadro que mi oma hizo hace, supongo, mucho tiempo. Consiste en una figura geométrica deformada, algo semejante a lo que produciría un espirógrafo. Me atacaron los recuerdos y comencé a hablar en voz alta, expresando mi tristeza, mis alegrías, mis problemas. Y finalmente hablé de ti. De lo mucho que te quiero y de lo increíble que me parece que sigamos en contacto, viéndonos. De lo difícil que es a veces y de lo hermoso que es la mayor parte del tiempo. De cómo traté de hacer las cosas bien y de lo que me dijiste. De mi enojo por no saber ni cómo reaccionar. De las cosas que han cambiado y de que ya no somos los mismos. Me grité, golpee una puerta, lloré (como lo hago ahora que lo recuerdo). Saqué toda mi frustración, liberé mis sentimientos y me dejé llevar. Pensé que debí grabarme después, porque ciertamente dije muchas tonterías. También dije cosas que no debía ni pensar. Ahora escribo lo único que importa: Te quiero, no sé cuál sea el destino, pero amo el camino. Estoy dispuesto a esperar y a dejarte ir, pero no puedo dejar de buscar la ocasión.
miércoles, 26 de junio de 2013
Ya no te extraño...
Hoy hace muchos años nació mi Oma. Casi toda la gente que me conoce sabe lo mucho que representaba para mí, lo difícil que fue (no) verla partir y el gran cariño con que la recuerdo. Pero lo que pocos saben es lo mucho que ella ha influenciado en mi forma de ser, de vivir. Hay días que la recuerdo mucho, más ahora que mi madre lentamente refleja los signos de la edad y muestra rasgos, gestos y frases de mi abuela. Ay! Mi abuela tan sabia, tan loca, tan luchona... tanto ejemplo en una persona. Hoy como cada año le dedico unos momentos de mi tiempo, para agradecerle por enseñarme cosas, aún cuando ya se fue. Esa mujer que venciera al cáncer en múltiples ocasiones, con una sonrisa en la cara y la mano en la cintura. Esa mujer que se escapó de esta vida con la lección más grande que alguien le puede dar a un joven: La vida es bella, la vida es corta, la vida es vida sólo si tu la tomas por las riendas. Siempre tendrás un lugar en mi corazón y en mis pensamientos. Te quiero Oma.
...tanto.
...tanto.
sábado, 22 de junio de 2013
Parlez-moi de vous
Hoy me levanté tarde, y estuve en una de esas situaciones que normalmente me ponen a reflexionar. Estaba en la regadera y, como siempre, escuchaba una lista aleatoria de música (aunque en días como hoy parece "seleccionada para excitar mi mente"). Sonaron canciones que he escuchado en repetidas ocasiones últimamente, por lo que me recuerdan, por lo que me hacen sentir. Y luego sonó esta hermosa melodía, olvidada mi lista de canciones. Me rompió. Me dejó llorando durante quince minutos en la regadera, sin razón, pero a la vez con todo sentido. Y después de eso sonó otra canción (ignoré las otras que sucedieron en medio, sí es que sonaron), mismo autor, mismo álbum... burlándose de mí, retándome con su ritmo y letras contrastantes. En esos quince (irresponsables por el gasto de agua) minutos llenos de mí, de mis sentimientos me vinieron las siguientes cosas a la mente:
Yo sabía que era lo que quería de la vida y cómo lo iba a alcanzar. Hasta que me vinieron estas reglas a la mente y me di cuenta que no las pude seguir en su mayoría, ni siquiera las más importantes.Y todo por dos frases de la primera canción: "cuando no era más que un trozo del adulto que ahora soy" y "Nada me ha servido tanta cosa que he aprendido con los años, otra vez sobre mis pasos el recuerdo me encontró." La primera porque probablemente ante mí mismo no soy el adulto que pensé ser, y la segunda porque... bueno eso sentí en la mañana. No es fácil darse cuenta que el camino es tan distinto al caminarlo... menos recto, menos claro, confuso incluso. Y al mirar atrás te das cuenta que no has avanzado tanto, que las metas que te habías puesto están lejanas aún (y otras las has alejado, quizás para siempre). Y después de la destrucción de aquella ilusión de lo que quise ser/he dejado de ser, Pedro Guerra cantaba a un ritmo alegre: "Caído al suelo, caído al mal, al pozo oscuro de la soledad". Y no pude más que sonreír. Y empezar el día, cómo lo que es. Una oportunidad de aprender de la vida, de mí. Saber que las reglas no pueden ser (todas) absolutas, porque uno no es perfecto. Que las reglas de la infancia (tristemente) no sirven para la vida adulta. Que el yo no es peor por haberse equivocado y por haberse caído, sino que sólo puede ser fuerte por levantarse. Y saber llorar cuando se debe.
Pedro Guerra - Dos mil recuerdos
http://youtu.be/x9eGnnH_hZo
Pedro Guerra - Hay mil maneras de derrotar a un hombre
http://youtu.be/N8Bu0QFPQI4
Yo tenía reglas.
- Un beso en la boca SIEMPRE debe significar cariño - Rota
- Hacer el amor (confundido comúnmente con el sexo, aunque sean completamente distintos; en este caso es el acto físico sin tintes sentimentales, así que son equivalentes) SIEMPRE debe ser con alguien que ames - Rota
- Debes ser honesto (el problema aquí siempre son los matices, las razones) - Rota (imposible no)
- Debes luchar por lo que quieres - En pie (aunque quizás debí luchar más por algunas cosas)
- Debes ser fiel - En pie
- Debes ser con los demás como te gustaría que fueran contigo - Rota (otro imposible)
- Debes vivir una vida que puedas contarle a tus hijos sin pena - En pie (es más bien aprender a no vivir con arrepentimiento, se es lo que se ha vivido)
- Debes amar con entrega total - Rota
- Debes ser un buen amigo - Rota (en más de una ocasión lo que la hace más difícil de admitir)
- Y la lista sigue...
Pedro Guerra - Dos mil recuerdos
http://youtu.be/x9eGnnH_hZo
Pedro Guerra - Hay mil maneras de derrotar a un hombre
http://youtu.be/N8Bu0QFPQI4
viernes, 14 de junio de 2013
Día del Padre
Quiero ser padre. Es una de esas cosas que está escrita en mi mente desde hace tanto tiempo, no recuerdo cuánto en realidad. Quiero tener a alguien a quién enseñarle lo que sé y que me enseñé todo lo que he olvidado. Quiero alguien que me mire y vea un superhéroe, dónde yo solo vea mis arrugas, mi calvicie y mi vejez. Creo que la vida necesita ese círculo, ese volver a la niñez desde la otra perspectiva. Últimamente reniego mucho de mi padre. Que si yo fuera él haría esto, hubiera hecho esto otro, planearía para el futuro. Veo a mi viejo y me pregunto si seré tan buen padre cómo él. Si tendré la sabiduría que él tiene y tuvo para sacarnos adelante. Si algún día encontraré al amor que él encontró en mi madre. Últimamente me doy cuenta que no soy nada como él, a pesar de lo que diga la gente. A mi edad él no se preocupaba por la fiesta, por el nuevo gadget o si no quería trabajar en sábado. A mi edad él ya tenía una vida más difícil, cargaba con más pesos y nunca se cayó. Y hoy estoy aquí, pensando en que extraño a mi papá, igual que cuando niño lo extrañaba porque iba de viaje. Hemos tenido años muy difíciles, años de dudas y años de distancia. Hemos tenido discusiones sin sentido y más de una vez dejé de escucharte, para mal. Me gustaría poder darte más que esto de regalo, pero creo que es lo más importante que te puedo dar hoy: te quiero papá. En los buenos momentos, en los malos momentos, en esos momentos en los que sólo tengo dudas y en esos (extraños) momentos de completa certidumbre, tú siempre estás en mi mente y en mi corazón, enseñándome lo que es bueno y lo que no (aunque no por eso lo haya dejado de hacer). Gracias por soportar mis peores días, mis rebeldías, mis actitudes prepotentes y mis faltas de respeto. (No puedo pedir perdón porque seguramente continuaré cometiendo algunas) Gracias por ser feliz de verme, aún cuando te haya despertado. Gracias.
jueves, 30 de mayo de 2013
Canje
Poema de Benedetti sobre el intercambio más simple que es a veces el amor, una mirada...
Canje
Es importante hacerlo
quiero que me relates
tu último optimismo
yo te ofrezco mi última
confianza
aunque sea un trueque
mínimo
debemos cotejarnos
estás sola
estoy solo
por algo somos prójimos
la soledad también
puede ser
una llama.
Canje
Es importante hacerlo
quiero que me relates
tu último optimismo
yo te ofrezco mi última
confianza
aunque sea un trueque
mínimo
debemos cotejarnos
estás sola
estoy solo
por algo somos prójimos
la soledad también
puede ser
una llama.
sábado, 11 de mayo de 2013
Dejar los deambulares para hacer realidad un mundo posible
Mi corazón no late al mismo ritmo que ayer,
Se ha agitado cómo me suele suceder cuando estás a mi lado.
Te sueño, te pienso y te respiro,
te extraño, te quiero y te sonrío.
Se ha agitado cómo me suele suceder cuando estás a mi lado.
Te sueño, te pienso y te respiro,
te extraño, te quiero y te sonrío.
martes, 9 de abril de 2013
Cambios
Hay cosas que distinguen a alguien joven de alguien mayor, en mi experiencia la más grande es la capacidad de aceptar e incluso promover el cambio. El cambio de reglas, de espacio, de forma de pensar... en fin, del status quo. Hoy me molesta que mis modelos a seguir en muchas cosas empiecen a dejar de ser jóvenes y empiecen a formar parte de ese status que la sociedad simplemente 'acepta'. Si alguien hace algo ilegal simplemente lo dejen pasar por alto con la excusa de 'ni van a hacer nada' o 'no sabemos como denunciar'. Más me molesta que haya existido un riesgo real para ellos y la gente alrededor y que nadie haya hecho nada. Es como un pequeño fuego que se enciende cuando hay un desdén hacia hacer lo correcto. Cómo si olvidaran todo lo que llevan enseñándome durante 26 años y simplemente lo quemaran en una chimenea. Cómo si todos dejamos que hacer las cosas que creemos correctas porque algunos no lo hacen. Desde las cosas más bobas como no tirar basura en la calle hasta las más serias como no arrojar piedras a los coches de la carretera, esto me causa un gran conflicto. Hay una cita que se ha atribuido erróneamente a Edmund Burke (fuente: http://quoteinvestigator.com/2010/12/04/good-men-do/) que dice
'The only thing necessary for the triumph of evil is that good men should do nothing.'
y yo creo que es muy cierta. Creo que una parte de mí ya envejeció pues no acepta que la gente que me mostró cómo distinguir entre lo bueno y lo malo, ha cambiado y sus ganas de construir un mundo mejor empiezan a menguar...
miércoles, 27 de marzo de 2013
Dudas (O Descartes)
En mi mente se siguen escribiendo las historias que no fueron, los hubieras, los quizás...
Pasa el tiempo y no puedo dejar de cuestionar la actual línea del tiempo, los sucesos precisos que debieron tener lugar exactamente en momentos ínfimos para llevar al mundo, a mí, a este punto y a este lugar, con este pensar, con este sentir. ¿Será que deba llamarle 'dudar' sobre mis decisiones? O ¿es simplemente natural en el ser humano? No sé... ¿Hay sentido en imaginar otras vidas? Creo que es una ilusión bastante satisfactoria en muchos casos, cómo cuando sabes y estas convencido de tomar las decisiones correctas en un examen... Pero igualmente devastadoras como cuando erras por un término demasiado amplio en una pregunta de opción múltiple y piensas "¿Por qué la cambié de último momento?
Me pregunto cuándo empecé a visualizar las decisiones con la frialdad de los adultos, con aquella ceremonia de falsa seguridad y el porte de entereza que disfraza las balanzas mentales entre lo bueno y lo malo que tanto nos presionan a aprender de niños, a ignorar de adolescentes y a redefinir como adultos. Al final de todo dudar es la herramienta más útil para crecer, definirse y sentirse satisfecho con las decisiones que uno ha tomado... ¿O no? :-P
Pasa el tiempo y no puedo dejar de cuestionar la actual línea del tiempo, los sucesos precisos que debieron tener lugar exactamente en momentos ínfimos para llevar al mundo, a mí, a este punto y a este lugar, con este pensar, con este sentir. ¿Será que deba llamarle 'dudar' sobre mis decisiones? O ¿es simplemente natural en el ser humano? No sé... ¿Hay sentido en imaginar otras vidas? Creo que es una ilusión bastante satisfactoria en muchos casos, cómo cuando sabes y estas convencido de tomar las decisiones correctas en un examen... Pero igualmente devastadoras como cuando erras por un término demasiado amplio en una pregunta de opción múltiple y piensas "¿Por qué la cambié de último momento?
Me pregunto cuándo empecé a visualizar las decisiones con la frialdad de los adultos, con aquella ceremonia de falsa seguridad y el porte de entereza que disfraza las balanzas mentales entre lo bueno y lo malo que tanto nos presionan a aprender de niños, a ignorar de adolescentes y a redefinir como adultos. Al final de todo dudar es la herramienta más útil para crecer, definirse y sentirse satisfecho con las decisiones que uno ha tomado... ¿O no? :-P
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