miércoles, 10 de septiembre de 2014

Reencuentro

La música es de las cosas que caracterizan al ser humano, claramente no somos los únicos en hacer música en el reino animal, pero estoy seguro que somos los que más en serio tomamos el hecho de hacerla/escucharla. No sólo hay toda una teoría matemática respecto a su correcta composición, un esfuerzo tremendo en clasificarla y otro aún mayor en llevar esas clasificaciones al límite; dejando de lado la industria y el dinero que genera, todos sienten a través de la música, comparten sentimientos y encuentran momentos en su melodía. Es emocionante cuando encuentras una canción o un artista que te haga sentir algo, sea alegría o tristeza; cuándo un conjunto de instrumentos y letras te logra mover por dentro, se vuelve una parte de ti. Hace un par de días sentí cómo algo dentro de mí se movió, despertó, al escuchar de nuevo la música de un artista que tiene mucha relevancia en mi vida. Desde que lo conocí, ha estado asociado a gente muy importante en mi vida y su música ha sido un medio para liberar muchos sentimientos, tanto tristes como alegres. Damien Rice hace una música que se entrelaza con mis pensamientos y la melodía me logra mover cómo ningún otra. Sus característicos cambios de ritmo y la tenue voz son parte del encanto, pero, al final, son los momentos que se tienen con esas notas en el fondo los que lo hacen tan importante. A veces entretengo la idea de que sus canciones son para distintas partes de mi vida, pues las voy encontrando en la lista aleatoria de mis canciones cuándo necesito escucharlas/descubrirlas. Y en ocho años no había traído nueva música a nuestras vidas (exceptuando unas cuantas canciones en las que colaboró) pero más importante, su vida también cambió. Decir que estoy emocionado por escuchar su nuevo disco es poco, considero incluso comprar el disco en físico (algo que no he hecho desde los... 20?) y apartarlo en preventa. El reencuentro con su música será como ir a tomar café con un amigo que hace mucho tiempo no veo, para descubrir que, sin importar el tiempo que pase, seguimos pudiendo hablar de todo y nos seguimos queriendo.