domingo, 29 de abril de 2012

Día del Niño

El día del niño es, por lo general, otra de esas fiestas creadas para impulsar el consumo y educar en la tradición a los menores. Los temas centrales son dulces, juguetes, películas y salidas a centros recreativos. Los padres se empeñan en compartir el día con sus hijos y en realizar actividades recreativas con ellos. Los parques de diversiones, así como los parques comunes, tienen una gran afluencia. Hoy me toco ver como un abuelo llevaba a su nieto en brazos e una tienda de animales. Luego vi como un papá descuidaba a su hijo, que llevaba con una de esas correas para niños, mientras comía un helado y el niño tropezaba. Vi como una mamá cargaba a su hija y la hacía girar, así como vi a un niño golpeando el piso en berrinche para que le compraran algo. Pude apreciar más de mil momentos entre padres e hijos el día de hoy, muchos llenos de amor y ternura, otros más reminiscentes a series de comedia. Al mismo tiempo, en la tarea de empacar mis cosas he llegado a mi "cajón de recuerdos", que contiene miles de objetos que evocan los momentos más alegres de mi pasado. Me da alegría recorrer las fotos, envolturas de paletas, disfraces y todos los objetos tan variados que he ido coleccionando a lo largo de los años. Tengo los mensajes que me pasaban en la primaria, botellas que tienen mi fecha impresa, regalos que atesoro y un montón de cosas que me cuesta un poco recordar porque guardé. Cada uno de los souvenirs de mi vida traen sentimientos encontrados, la alegría del recuerdo aunada a la tristeza de saberlos pasados, irrepetibles y distantes. Al final del día he ganado fuerzas de saber que siempre tendré estos recuerdos conmigo, he perdido un par de lágrimas por la tristeza de algunas pérdidas y he guardado en mi cajón un recuerdo más: el de dejar de ser un niño y tomar mi vida por las riendas, confundido e intrigado, aventurero y curioso, decidido y desafiante, con la mirada siempre hacia adelante.

viernes, 27 de abril de 2012

Empacando recuerdos

Hoy empecé a mover las cosas que me quiero llevar al nuevo departamento... Lentamente se hace realidad y el nerviosismo me come, me cala hasta los huesos. El martes dormiré bajo un nuevo techo, desconocido y amenazante, con nuevas promesas y sueños. No ha sido fácil, y empiezo a creer que será cada vez más difícil. Quiero dar este nuevo paso hacia esta incertidumbre y las dudas me empiezan a acosar. ¿Dónde lavar la ropa? ¿dónde hacer las compras? (¿vas al super o a la comer?) ¿cómo hacerlo sentir como un hogar? Las personas que han sido mi día a día y han estado ahí, ya no estarán. No estarán lejos, pero no estarán tan cerca. A pesar de los malos momentos la idea empieza a sonar a un mal plan, al grado que retrasarlo, me repito a mi mismo, es lo más racional. Pero no lo haré. No porque no pueda, no porque sea necio, sino porque nunca estaré listo. Nunca estaré listo para enfrentarme a la vida, a los problemas de vivir solo, para reencontrarme con la soledad ni para todo eso que aún no sé cómo se hace. Sólo puedo aprender de esta forma, lanzándome al ruedo sin mirar atrás. Y aunque hoy las lágrimas llenen mis ojos de nostalgia, ésta resbalará por mis mejillas hasta encontrar con una sonrisa llena de alegría y libertad.

lunes, 23 de abril de 2012

Mudanza

Esta semana se postula para la más complicada de mi vida... Se avecina el cambio más radical que he hecho en mi vida adulta: salirme de casa. No es un al rato regreso, ni un vengo los fines de semana, es un vendré a lavar mi ropa y asaltar su refri en tiempos de necesidad. Ya en serio, es lo más arriesgado que he hecho en mi vida. No tengo un plan claro, cambio a mis padres por dos amigos que conozco poco (en el sentido de que una cosa es convivir y combeber y otra es vivir juntos), me faltan muebles y electrodomésticos, seguramente estaré apretado con el dinero y estaré lejos de todo lo que conozco. Pero estoy MUY emocionado. No es por la libertad, el silencio, el sentimiento de satisfacción de lograr un sueño... Son las posibilidades de aprender muchas cosas. Ya sé, ¿quién se emociona con algo así? Lavar ropa, cocinar (intentarlo al menos), tener mi espacio y bla bla bla... Todo conlleva aprender a hacer cosas (muchas cosas!!!) que seguramente por más que me esfuerce en hacer una lista exhaustiva se me escaparán veinte mil cosas... Pero si, me emociona todo lo que implica que viviré lejos de la comodidad de lo conocido y sin la tranquilidad de que hay alguien para salvarme cada vez que lo necesite. Ahora.... ¿alguien quiere ayudarme a empacar? :-P

sábado, 21 de abril de 2012

jueves, 19 de abril de 2012

Desvelares

Seguido pasa que no puedo dormir, no por falta de cansancio o disminuidas ganas de soñar, simplemente mi mente no deja de dar vueltas a los asuntos de mi vida. En general, las preguntas que me acosan son ¿estoy haciendo lo correcto? ¿debería hacer esto otro? ¿qué sigue el día de mañana?. Hace tiempo sé que las respuestas a estas preguntas llegan justo cuando ya no son importantes. Las banalidades del día a día son apropiadamente ignoradas por mis deambulares nocturnos, pero son esos instantes de decisión (o falta de ella) lo que me persiguen, como el latido del corazón que he escondido bajo mi piso de madera. Muchas veces son las palabras, el orden y la entonación de éstas lo que me ocupan la mente. Me preocupa el poder haberme expresado mejor, el lograr mayor comunicación y entendimiento. Y detrás de toda la maraña de mis tribulaciones, están los sentimientos. Aquellos que es tan difícil resumir en palabras, aquellos que al convertirse en acciones se malinterpretan, aquellos que representan la alegría y la tristeza de mi vida. Y todo regresa a mí, el centro de mi vida ya no parece tan claro y mis objetivos se nublan por la lejanía que aparenta existir. Llega a mi mente la pregunta crucial que aprendí desde niño a formular y nunca he parado de repetir: ¿por qué?. Las causas que han llevado a las circunstancias de mi presente (pasado al ser escrito, futuro al ser soñado) evaden mi comprensión. Y súbitamente hay una respuesta que me tranquiliza 42. En cuanto pienso en la obra de Douglas Adams recuerdo que las respuestas rara vez traen satisfacción, puesto que no somos capaces de comprender o realizar las preguntas correctas. Y así me sumo en un sueño más, sobre mis anhelos más profundos y mis amores vagabundos... Para encontrar nuevas preguntas y vivir las respuestas.

martes, 17 de abril de 2012

Épicamente

Los días son lo que uno quiera hacer con ellos, eso es la gran lección de hoy. Despertar tarde, llegar apenas a tiempo a una cita, tener una entrevista de trabajo un tanto mediocre, tener problemas con el internet (la principal herramienta de trabajo en  mi oficina y del que soy administrador), discutir con una colaboradora necia, quedarse hasta tarde por unas pruebas con un cliente y tener problemas en dichas pruebas sería la forma incorrecta de describir mi día. No, mi día empezó cuando me disponía a correr bajo la lluvia al metro y previo a eso leí en twitter por si había sucedido algo emocionante en el día. Los primeros que lleguen a Mariano Escobedo 498 con 2 latas de Burn se llevan boleto para ir hoy a#Radiohead ¡Corran! #fuelyourfire. No soy un gran fan de Radiohead, debo dejar eso en claro, pero me agrada escucharlos y puedo decir que he escuchado gran parte de su discografía por recomendación de mi mejor amigo. Rápidamente pensé que estaba cerca, yo tenía un OXXO de paso y sólo necesitaba transporte. Le pregunté a mi amiga y compañera de trabajo que iba saliendo de una junta (que duró por lo menos 2 horas) "¿quieres ir a Radiohead?". Ahí empezó la travesía: corrí, bajo la lluvia, al OXXO, dónde no encontré Burn, regresé dos cuadras al 7 eleven dónde intenté comprar dos botellas (si, no había latas) de Burn, pero no aceptaban tarjeta de crédito, mi amiga estuvo a punto de claudicar, pero corrí para alcanzarla y pasamos a otro 7 eleven, dónde ella pago. Media hora después del twit estábamos muy cerca peor el tráfico nos retrasaba, así que me bajé del coche y corrí al edificio, entré sin preguntar más que "dónde están las oficinas de Burn?", acto seguido subí al décimo piso, empapado, respirando pesado y con la idea de que ya era demasiado tarde. Cómo si fuera una broma, el elevador tardó (o eso pareció) más de lo normal, al salir y llegar a las oficinas nadie sabía de la promoción... ¡la responsable estaba en el baño! En cuanto me entregó los boletos y, después de una penosa foto, salí al coche, avisamos de nuestra suerte al mundo y nos encaminamos hacia el Foro Sol. El tráfico no nos preocupaba pues teníamos boletos gratis, en general B, traíamos Radiohead en nuestros celulares y muy buena suerte. A 20 minutos de llegar, sucedió lo que solo en una serie de televisión puede pasar: el coche decidió que tenía que descomponerse. No fue nada grave, ni nadie salió herido... Pero no hubo concierto. Cada quien tomó su camino a casa, con una sonrisa incrédula de lo cerca que estuvimos de un triunfo épico. Fue un fracaso, épico de igual manera, pero sonreiremos siempre, porque lo intentamos.

domingo, 15 de abril de 2012

Al viento

Y como suele pasar otra fiesta de ingenierías significa un sinfín de historias nuevas... Entre encuentros, intrigas e innumerables miradas me maravilla lo que pasa en esas tardes mágicas de tragos, música y poca comida. Es como un recinto dónde la gente se olvida de sus vidas y decide mostrar lo que más desea hacer o decir, impulsado por el éxtasis causado por el alcohol. Se intercambian besos y abrazos con extraños, se mira a la gente perder la inhibición. Yo suelo estar siempre al margen porque voy como parte del grupo organizador (me encanta estar detrás de una barra o ayudando a organizar a la gente, quizás porque lo he hecho durante gran parte de mi vida) pero al final suelo integrarme y ver como mis amigos y conocidos están. Siempre suele haber alguno pasado de copas, triste por alguna situación sentimental o eufórico compartiendo la noche con una nueva persona. Me agrada este recinto, quizás algún día sea yo el que pierda el control y pueda conocer las benevolencias de esta falta de preocupaciones. Pero como suele pasar con las cosas buenas, llega la hora de salir de este espacio y las palabras, promesas y besos se los lleva el viento. En muchas ocasiones, no son ni siquiera un recuerdo, son una recolección de imágenes caóticas, como un sueño. Los que lo recuerdan, lo harán con una sonrisa por haber visto a las personas en su más pura expresión. Los que no lo pueden o quieren recordar, asumirán que todo fue bueno sin más. Y así seguirán la vida muchos, sin saber cuantos te amo se le han regalado al viento y al olvido.

jueves, 12 de abril de 2012

Frase #Y

Hoy me despertó el recuerdo de tu ausencia, empapado en el sueño de tus brazos y sin ti.

lunes, 9 de abril de 2012

Discusiones económicas con un financiero holandés

Es suficientemente raro que mi prima 4 años menor salga con un holandés mayor que yo ¿o no? Bueno, resulta que se puede poner más raro cuando bebemos cerveza y discutimos de la política mexicana, él se queja de los impuestos que paga y que siente que no se usan para su beneficio. De este lado del charco, como traté en mi limitada elocuencia de explicarle al visitante ario, nos preocupamos porque el dinero se gaste en algo que no sean las casas, yates o vacacionas de algún politiquillo. Una vez que admitió que era mejor saber que el dinero se gastaba en pos de mantener la infraestructura o de mantener el nivel de vida de algunos que desafortunadamente (o por elección) no tienen empleo pasamos a las quejas sobre lo increíblemente caros que son los servicios de la genpe menos capacitada (léase plomeros, electricistas y, en general, handymen) cuando lo hice caer en cuenta que al pagar eso estaba permitiendo el acceso a mejores oportunidades a las familias de estas personas, además de que, su labor es realmente necesaria (curioso ya que él maneja fondos de pensiones de sindicatos y cosas por el estilo) mientras que un economista financiero, a pesar de ser muy relevante en el mundo actual, en un escenario apocalíptico sería el primero en ser devorado (eso lo hizo reír bastante, luego puso una cara muy seria, como si planeara construir un refugio para sobrevivir a este destino). Tras un largo intento de explicar la abismal diferencia entre la pobreza de nuestro país y la problemática del desempleo en el suyo llegamos a un acuerdo: estábamos en una fiesta y debíamos dejar de hablar temas tan complejo cuando nos esperaban 24 cervezas en el refrigerador. Bueno, en realidad mi prima lo regañó por ser nerd y a mí por no dejarlo estar con ella... Eeeeen fin, así terminaron las discusiones económicas con un financiero holandés.

domingo, 8 de abril de 2012

Open House

Durante una agradable comida familiar pasan muchas cosas, entre los invitados que no esperabas, los que esperabas y no deseabas que llegaran, los que nunca faltan y los "novatos". Los últimos suelen ser el tema más común, en los que se centra la atención. Se les interroga sobres sus gustos, cómo llegaron a la familia, su trabajo, etc. La atención se desvía una vez agotados los temas cordiales de conversación, puesto que se evita indagar más allá de lo aceptable. La atención pasa a los cambios superficiales o a la ausencia de algún miembro que suele asistir sin falta. Esta fase es especialmente divertida para los observadores puesto que pueden darse rienda suelta a expresar sus opiniones sobre moda, estilos de peinados y decoración. Lentamente el lubricante social empieza a tomar efecto y las inhibiciones comienzan a desaparecer, por lo que las opiniones se hacen más francas y las mentes un poco más cerradas (o menos perceptivas). Llega la parte más entretenida de cualquier reunión ya que comienzan a surgir las preguntas que todos quieren hacer pero normalmente no expresarían directamente. Así llegan las preguntas incómodas sobre las relaciones sentimentales de los integrantes más jóvenes, las bromas sobre las fotos en Facebook que desearías tus amigos no hubieran etiquetado y las historias de eventos relevantes al grupo en las fechas recientes, como vacaciones, cumpleaños o logros académicos y laborales. Fue en ese momento en que la aparición del tema de mi salida de casa fue inminente. Surgió de una persona inesperada, lo admito, con un ángulo dramático y pareció existir un silencio en lo que respondía la pregunta. "¿Cuándo vas a hacer el Open House?" Me sorprendió que mi prima me cuestionara antes que nadie, dudé con el término Open House y finalmente me ofusco el público presente. Admitir que pensaba realizar un evento de este tipo frente a toda mi familia era claramente una receta del desastre y, viniendo de mi prima más cercana, todos asumieron que el evento ya estaba garantizado. Rápidamente intenté palear el daño con preguntas respecto a qué exactamente es un Open House, pero el colectivo ya lo había asimilado como una realidad. La plática se distrajo casi de inmediato a la cuestión de una mesa de regalos (odioso esquema en el que uno exhibe lo que considera un buen regalo y es, me entere hoy, beneficiado por la tienda que lo organiza) y que algunos miembros podían regalarme cosas que ya no usan. Hay dos cuestiones interesantes respecto a este suceso que cautivaron mis reflexiones hoy. Por un lado, ¿por qué querría yo las cosas que otras persona ya no usan? Es como aceptar lo que mis familiares han abandonado en el ático, posiblemente en buen estado, pero seguramente inútiles dado su estado de abandono. La sugerencia de una mesa de regalos me causa tanto disgusto que no lo comentaré más a profundidad. El problema real es la inmediata suposición de que es mi deber organizar un evento por la mudanza a mi departamento. Estoy de acuerdo en que sería ameno y educado invitar a mis familiares, pero si debo ser sincero preferiría no invitar a nadie de mi familia. Sufro con la idea de que se vuelva un lugar recurrente para eventos por la sencilla razón de que no se encuentra bajo la jurisdicción de ninguna familia. En fin... sólo creo que si me salgo de mi casa es para poner tierra entre ellos y yo; invitarles por algún tipo de obligación bizarra que ellos asumen se me hace lo menos congruente que podría hacer. En dos horas de explicar que no viviré solo, que no tendré muebles y que no hay espacio para un evento de este tipo, incluso expresar "no quiero hacer un Open House" al parecer nadie entendió y esperan su invitación próximamente. Demonios.

sábado, 7 de abril de 2012

Hogar

Lentamente, el momento se acerca. La cuenta regresiva tiene un fin ya visible y los sueños se vuelven, a cuenta gotas, más reales. Ayer comentaba con mi madre lo que significa un hogar, debido a mi inminente partida del nicho familiar. Después de comentar varios aspectos relevantes, como el lugar, los muebles, la zona y otros aspectos concordamos en que un hogar son las experiencias que lo llenan. El hecho de habitar un espacio, comprar muebles para llenarlo, decorarlo de acuerdo al gusto, tener un primer problema por la mala condición de una tubería... nada de esto transforma una casa en un hogar. Son las risas que se comparten, los chistes que se cuentan, las reuniones que nos nutren, las lágrimas que se derraman sobre el piso, el olor de la comida, las discusiones acaloradas por temas mínimos, el dolor en el dedo chico del pie cuando te pegas con las puertas de trayectoria desconocida. Un hogar se puede crear en medio del bosque sentados alrededor de una fogata con la gente correcta. He ahí el meollo del asunto... ¿quién es la gente correcta para formar un hogar? ¿Se puede saber en teoría o es cuestión de un enfoque completamente pragmático? Es común escuchar cómo la gente se separa o aleja fruto de un intento de vivir juntos. Los puntos más simples se pueden volver temas de discusiones (o batallas campales) entre las personas con mayor armonía. Temo realmente el momento en que alguien me pregunte "¿por qué haces [insertar actividad cotidiana que realizo de manera diferente a la mitad del mundo] así?". Posiblemente trate de racionalizar la eficiencia de mi método comparado con otros; probablemente se trate de algo que nunca haya pensado y simplemente contestaría "por costumbre" o "así me enseñaron"; existe también la opción de que me resulte irracional cuestionar mi manera de realizar las cosas y simplemente me moleste, el menos deseable de los resultados. Pero después de largas horas de reflexión, cuestionar distintos escenarios, presentar a los posibles cohabitantes con temor a que se mataran... Estoy feliz de haber encontrado a la gente con quien quiero intentar esto de "dejar el nido". Y si algo sale mal, por lo menos ya tengo los muebles de una recámara nueva donde podré soñar de otros mundos posibles...

martes, 3 de abril de 2012

Fiebres

Ayer fue una noche muy bizarra. Primero un poco de contexto: Como cada año me estoy enfermando de la garganta. No, no es gripa. Es una infección que me da de forma cuasi crónica que me tira a la cama durante un par de días. Normalmente acaba en una visita al hospital porque mi garganta está tan inflamada que me cuesta mucho respirar, no se diga comer. Cada año cambio de antibióticos y estos resultan cada vez más fuertes y como resultado pierdo otros días en cama. Pero este año fue bastante singular. Primero, llega a destiempo, cosa que me preocupa porque es época de calor y la fiebre es menos soportable así. Segundo, empezó en la noche y no al despertar, como de costumbre. Lo interesante fue que, mezcla de estos factores, tuve una noche de poco descanso pero con ensoñaciones alucinantes como las de un viaje con drogas. No miento! En algún momento el reloj corría en sentido contrario, lo que para mí eran horas resultaban ser meros minutos. Fruto de las recientes películas que he visto tuve visitas de los personajes del Rey León y en algún momento de la noche juraba flotar en el espacio (posiblemente debido a la altura de mi litera, que desde cierta perspectiva me causaba esa sensación). En fin, fue una noche muy divertida, rayando en la sensación de Requiem por un Sueño. Aunque claro, la fiebre causó estragos y amanecí más cansado de lo que me acosté. Pero quién diría que sería una noche tan memorable.

lunes, 2 de abril de 2012

Rompecabezas

Hay días que siento que algo falta en mi vida. Es un sentimiento de vacío, como un pequeño hueco en la parte izquierda del pecho. Lo divertido es que no estoy seguro de que es, similar a cuando en un rompecabezas faltar varias piezas y la forma y el color que buscas son poco claros. Me encantan los rompecabezas. Desde chico han sido una de mis mayores diversiones y he desarrollado una gran habilidad para encontrar las piezas que faltan, armar secciones enteras en minutos y, quizás lo más importante, lo disfruto muchísimo. Me trae recuerdos de mi abuela y de las largas tardes que pasábamos armando un rompecabezas de una cabaña que ahora cuelga de mi cuarto. El vacío que siento a veces se llena con estos y muchos otros recuerdos. Lo mantienen a raya para que no crezca. De cierta forma, también lo alimentan. La nostalgia es una de las principales causantes de este vacío, acompañada de los sinsabores de la duda y sazonados con la soledad. Hoy me he mirado largo tiempo al espejo, para buscar la forma, color y posibles pistas de las piezas de mi rompecabezas. No he tenido suerte, pero, al igual que en aquellas tardes con mi abuela, no me rendiré. Las piezas están, es cuestión de buscarlas. Aunque admito, que me gustaría saber como se ven, si tan sólo hubiera una imagen de referencia...(8) un mapa de mí me entregaste tú (8)...