domingo, 31 de marzo de 2019

Premonición

Hoy tuve un extraño presentimiento mientras andaba en bici en el ciclotón: voy a perder las llaves. Revise rápidamente, primero de manera mental, las llaves están en la bolsa de mi maleta que no tiene un hoyo, pensé para mi mismo. No obstante, después de una revisión exhaustiva del inventario de llaves mental, noté, que de perder el llavero que tenía, sería necesario conseguir a un cerrajero para poder entrar a mi casa... en domingo. Sin detener la bici revise 'a tientas' si las cosas estaban en mi bolso: cartera check, estuche de lentes check, llavero check. Todo bien. Eran las 9 de la mañana, más o menos, y mi mente no estaba completamente despierta por lo que este pequeño lapso de paranoia es normal. Me gusta andar en el ciclotón porque me despeja la mente, es una hora y media en la que estoy yo, mi bici y mi respiración, sin tener que evitar coches ni pensar en nada más. Pero las llaves, sonó la voz de mi cabeza después de media hora de silencio. Las llaves seguramente siguen dónde las dejé, en la bolsa que no tiene hoyos dentro de la mochila. Me resistí a buscarlas, las leyes de la lógica decían que las llaves debían seguir ahí, cerré el cierre y la tapa con seguro. Me detuve a tomar agua, no voy a revisar las llaves, no voy a revisar las llaves, repetía para mi mismo. Logré esquivar la paranoia un buen rato más, las subidas y bajadas de Churubusco exigen demasiada concentración a la mente, no te desgastes, respira, cambia la velocidad, esquiva a la gente que va en frente. Llegando a mi casa regresó súbitamente la preocupación si perdí las llaves ya estuvo que no entré, sería una vuelta enorme buscarlas. Las llaves no tienen la capacidad de atravesar otros sólidos y, por lógica, seguían dónde las dejé. Abrí la puerta y regrese a mi casa, tomé un baño y seguí con mi día. Fui al cine a ver Dumbo y todo bien (no entraré en críticas de película en este post). De la nada la voz sin ninguna alerta real gritó muy fuerte ¡LAS LLAVES! pensé que era una tontería, como un eco en mi cabeza. Lo ignoré por unos momentos. El inventario que hice mentalmente de la mañana, sin embargo, me dejó muy claro que, a pesar de todas las precauciones que he tomado para evitar este tipo de problemas, no tendría forma de regresar a casa sin estar en un montón de complicaciones. Casualmente hice el pocket check: cartera check, celular check, llavero... ¡pánico instantáneo! ¡Las llaves no están en la bolsa delantera derecha del pantalón! Te dije, te advertí, resonaba mi cabeza. ¿Dónde se cayeron? ¿dónde están? no hice nada extraño, solo me senté a ver una película... En la sala, deben estar en la sala. Duh, eso ya no es mi problema dijo la vocecita en mi cabeza, te advertí con tiempo. Correr, pasar (sin preguntar) a la sala, esquivar a los de limpieza. Ya estaban por los lugares dónde me senté, quizás las habían visto. "¿Qué busca jefe? ¿unas llaves? no hemos visto nada, ¿seguro que estaba en esta fila?" la poca luz no ayudaba, pero no se veían las llaves. En mi mente una risa jajaja te advertí y ahora estamos sin forma de entrar a casa, tenían que estar aquí o se cayeron una fila o... ¡entre los asientos! Llaves localizadas, todo en orden. Pero ahora me preocupa la voz de mi cabeza diciendo ¿te acuerdas de lo otro que te advertí?

lunes, 25 de septiembre de 2017

Temblores

Volteo al piso y todo se mueve. Volteo al techo y todo se mueve. Cierro los ojos y siento que todo se cae a mi alrededor. No sé qué hacer con este sentimiento, con esta impotencia. Ya no está temblando, sin embargo, para mi todo sigue en movimiento.
Me siento culpable de no haber podido moverme cuándo sonó la alarma, me siento culpable de no haber reaccionado correctamente, sabiendo que de mí dependían la vida de mis seres queridos. Quizás por eso el piso no deja de moverse, porque mi conciencia sigue dándole vueltas al asunto, a cómo no pude hacer lo que tenía, a que era tan fácil seguir los pasos correctos: "despertar a todos, resguardarse cerca de un muro de carga, esperar a que termine el temblor, bajar, esperar a que el edificio esté bien, regresar a la casa". Fue suerte que no pasara nada, y yo no suelo jugar con las probabilidades en mi contra. Tengo aún más miedo de no poder hacer lo correcto la próxima vez.
En todo el día no pude salir de mi cuarto, ¿cómo puedo enfrentar la realidad de los edificios caídos, de la gente que se desvive por ayudar si yo no pude hacer lo mínimo, lo recién ensayado? Tres vidas que, de haber rodado diferente los dados, estarían en mi conciencia. El absurdo es que me pesan, como si todo hubiera salido mal, cuando todo salió bien.
Cierra los ojos, respira lento, profundo, nada se mueve, ya no tiembla. No tiembla en la ducha, ni al bajar las escaleras, tampoco tiembla en el elevador, ni cuándo cierras los ojos. No tiembla más que en tu corazón, que no entiende como tu mente confundió lo que pasaba y en lugar de moverse... se pasmó. No importa cuánto tiembles, ya pasó, déjalo pasar. Libérate de la probabilidad no resuelta y deja de pensar que debiste hacer, para concentrarte en qué es lo que debes hacer. Para que ya no tiemble, tu mente o tu corazón.

martes, 26 de julio de 2016

10 cosas que aún son ciertas y 2 que ya no quiero callar

Hace ya un par de años me compartiste un video de una chica, Sarah Kay. El vídeo es, aún, algo que me hace ponerme sentimental. De acuerdo a
Y revisando mi lista, ya vieja, me doy cuenta de que sigo contento con ella:
  1. La tecnología es una herramienta 
  2. El mundo es más sorprendente de lo que imaginas 
  3. Siempre hay tiempo para las cosas que quieres 
  4. Los límites los pone uno 
  5. La sonrisa/risa es la mejor medicina
  6. El trabajo debe ser divertido 
  7. Cada día aprendo algo nuevo 
  8. Estoy aquí para ayudar 
  9. Hay que dar lo mejor de uno 
  10. La felicidad únicamente es cierta cuando se comparte
Esto no quiere decir que no he aprendido nada. Quizás debería reordenar la lista, de tal forma que las cosas que más han impactado mi desarrollo estén más arriba. El trabajo ahora es más divertido, y siento que ahora puedo ayudar a más gente. También debería mezclar algunas, porque el mundo es más sorprendente cuándo lo conoces al lado de alguien, con su opinión, con su perspectiva. Recuerdo, también, que me dediqué a buscar más videos de Sarah Kay, emocionado por su capacidad de convertir historias en poemas. Varios me gustaron, pero este en particular, me marcó.
Por eso en estos años hay algo que he afirmado más y más, y que no está en esta lista. Pero merece un lugar especial:
      0. Te amo.
Con todas nuestras historias, con las discusiones, con las canciones que siempre me recuerdan a ti. Y el vídeo tiene mucho que ver con esto. De como el amor no es lo que uno esperaba, de cómo crece, pero a la vez es más complicado. De como el amor cambia de forma, a veces es distante y otras debe partir. Por citar:
Love arrives exactly when Love is supposed to, and Love leaves exactly when Love must
A veces, te lo digo, cuándo siento que tú también me lo quieres decir. Otras, lo digo en respuesta a que tú me lo digas. Hoy quiero escribirlo para que lo sepas siempre.
Y, por último:
     11. You are beautiful.

martes, 12 de enero de 2016

Invitación

Estoy cansado de la gente que no entiende las invitaciones!! Funcionan así:

  1. Te invitan a algún lugar o evento
  2. Aceptas o no
  3. Vas o no
  4. Agradeces que te inviten
El orden de 2 y 4 pueden depender de la decisión 3. Nada complicado, ¿verdad?
Lamentablemente, en nuestra sociedad, que se presume de tolerante, incluyente y demás formas políticamente correctas de decir humana, los pasos reales son más complicados...

  1. Te invitan a algún lugar o evento
  2. Indicas que estás interesado
  3. Opinas sobre el lugar
  4. Opinas sobre la fecha
  5. Opinas sobre la hora
  6. Opinas sobre los demás invitados
  7. Sugieres que si alguno de los 4 anteriores no es tomado en cuenta no vas a aceptar
  8. Le escribes al amigo/primo/tío del organizador para comentar 3, 4, 5 y 6
  9. Aceptas o no
  10. Repites 3, 4, 5 y 6 (sin importar el punto anterior)
  11. Vas o no
  12. Agradeces que te inviten (o no)
  13. Explicas 11 basado en 3, 4, 5 y 6
Me parece poco productivo elaborar más al respecto, pero seguramente habrá otros puntos que pueden agregar. Espero ser más del grupo de gente que usa el modelo simplificado, no el extendido, revisado y nada educado.
-FIN DEL RANT-

lunes, 13 de abril de 2015

ReSET

Que día el de hoy. Hay días que, por su trivialidad, clasificaría de insípidos. Hoy fue completamente opuesto. Desperté al gran BANG cuando mi computadora se cayó al piso porque me moví en la cama. 2 segundos después ya estaba revisando que todo funcionara, 5 minutos más tarde ya estaba básicamente desarmada e intentaba entender el porque el WiFi no funcionaba. Otros 5 minutos y ya estaba ensamblada de nuevo, decepcionado por la estampa que no me atreví a remover por invalidar la garantía. Sin mayor opción la guardé y, decepcionado utilicé mi tablet para navegar por las páginas que siempre reviso por las mañanas. Me sentí un idiota por mi reacción hacia el problema de mi PC en cuánto leí que se escapan de nuestras vidas dos grandes escritores: Günter Grass y Eduardo Galeano. He tenido poco contacto con la obra de Grass, aunque la conozco por algunos amigos, sin embargo, la obra de Galeano ha sido inspiración de artistas que me apasionan y he leído un par de sus libros. No soy nadie para hablar bondades de sus obras, pero si está en mi capacidad el decir cuánto me agradan los textos, las ideas y la forma de expresarse de Galeano.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. 
Justo ayer definía cuál era mi problema: me encuentro cómodamente inmóvil en mis capacidades. He intentado alcanzar un par de sueños, pero he dejado de lado tanto por cosas que, como mi computadora, son materiales y reemplazables. He pasado demasiado tiempo bebiendo con amigos y muy poco conociéndolos. He tomado malas decisiones bajo la bandera de que en el pasado evite cometerlos. He sido flojo, descuidado, deshonesto, grosero, insensible e, incluso, ingrato para con las personas que más quiero. Ayer antes de dormir repetía: 'No más, no más, no más!' como una plegaria que me decía a mi mismo, o un absurdo intento de reprogramar mi cerebro. Yo sé que las cosas no funcionan así.
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de
pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni
mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho
que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se
levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la
vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Y lentamente debo encaminarme de nuevo. Para esto debo:
  • Dejar de perder tanto tiempo en Internet.
  • Dejar de postergar la tesis/titulación. Sin excusas.
  • Dejar de beber. No sé si logré hacerlo totalmente, pero ya he dejado otros vicios atrás.
  • Hacer más ejercicio. Y más cardio.
  • Dormir más temprano, despertar más temprano.
  • Leer menos ficción y más ciencia.
  • Viajar a lugares nuevos.
Empezando por ahí, a paso seguro, pero no lento, espero salir de esta terrible comodidad, reencontrar el sabor de la vida, que está allá afuera. Curioso, que esta sea la entrada número 101 de esta página, como una especie de nuevo inicio.
Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje.
Al final, ser nadie es por no hacer nada, y en el breve espacio y tiempo que nos queda de viaje, hacer nada, es la definición de insípido. Y hoy, en mi día, hice mucho por cada uno de los puntos.

(Citas de Eduardo Galeano, la primera no es de un texto, la segunda es su poema Los Nadies, cantado por Gerardo Pablo en su canción Los Numerosos Nadies, y la tercera es de un texto títulado El Viaje, también parte del disco Multiviral de Calle 13)

domingo, 29 de marzo de 2015

Reescribiendo el hoy

Soy culpable. No sé de que, pero lo soy. Hace años juré que no te haría llorar de nuevo y aquí estamos. A años luz de distancia, sin más comunicación que esta pared blanca en la que escribo pensando en ti. Creo que mi crimen es no poder mentirte y ahora me doy cuenta que por no hacerlo soy un idiota. No mereces esto, mucho menos en tu cumpleaños. Perdón. Algo está roto dentro de mí y llevo años tratando de arreglarlo. No sé bien cuál es el problema, y no he descubierto nada que mejoré mi situación. Me destruyó que no te despidieras de mí. En mi mente, yo no hice nada malo. En mi corazón, me arrepentí en el momento en que pasó. Deambulares de una mente humana, es el título de este blog, y yo soy, inequívocamente, humano. Cometo errores, aprendo, avanzo. Hago estupideces, involucro a otras personas en ellas, me niego a admitir mis debilidades, me creo invencible. Te amo y me lo repito todos los días. Escribo sinsentidos aquí a manera de disculpa, a manera de explicación. Al final, soy culpable. De muchas cosas, pero de otras no. Perdón.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Reconsiderando al verbo

Te iba a contar un cuento, pero al carecer de principio y fin, mejor lo vamos escribiendo.
¿Cómo escriben los grandes novelistas? ¿Por dónde comienzan a estructurar las aventuras de magos, hobbits, caballeros jedi y tantos otros personajes? Un par de días he tenido esta duda dando vueltas en mi cabeza. ¿Deciden un tema y comienzan a crear personajes que, en sus relaciones, decisiones y forma de llevarse lo representen? ¿idean el final desde el principio? ¿dónde termina el inicio?
No es lo mismo que escribir aquí, pues simplemente dejo fluir mis ideas o inquietudes y después de una breve revisión la envío al enorme vacío que es el internet. No puede ser. Ellos deben de tener algún truco... A todo esto, ¿cómo escribimos nosotros nuestras vidas? Las decisiones que tomamos, absurdas para muchos espectadores, son la tinta que llena las páginas de nuestra narrativa. ¿Existirá un narrador omnipresente que pueda hacer comentarios sarcásticos sobre mi futuro? ¿mi vida será un libro divertido de leer? Ciertamente tengo buenas historias (desde comedia hasta tragedia, sin olvidar el drama y uno que otro soliloquio) pero, ¿podría escribir un libro? Ok seamos menos ambicioso ¿podría escribir un cuento? La respuesta es más confusa que un simple sí o no; de ahí la frase del inicio. La parte crucial es que no recuerdo el principio, únicamente lo he vivido a través de la perspectiva de otros, mientras que el final, estaré imposibilitado a escribirlo. Lo único que queda es el desarrollo de la historia. Quizás eso lo convierta en un libro, buen reflejo de mí, incompleto.
De alguna forma, esta pequeña recolección de pensamientos míos, mis extraños deambulares por los oscuros recovecos de mi mente, podrían formar un cuento. O el recuento de un descenso a mi locura.