Hoy me levanté tarde, y estuve en una de esas situaciones que normalmente me ponen a reflexionar. Estaba en la regadera y, como siempre, escuchaba una lista aleatoria de música (aunque en días como hoy parece "seleccionada para excitar mi mente"). Sonaron canciones que he escuchado en repetidas ocasiones últimamente, por lo que me recuerdan, por lo que me hacen sentir. Y luego sonó esta hermosa melodía, olvidada mi lista de canciones. Me rompió. Me dejó llorando durante quince minutos en la regadera, sin razón, pero a la vez con todo sentido. Y después de eso sonó otra canción (ignoré las otras que sucedieron en medio, sí es que sonaron), mismo autor, mismo álbum... burlándose de mí, retándome con su ritmo y letras contrastantes. En esos quince (irresponsables por el gasto de agua) minutos llenos de mí, de mis sentimientos me vinieron las siguientes cosas a la mente:
Yo tenía reglas.
- Un beso en la boca SIEMPRE debe significar cariño - Rota
- Hacer el amor (confundido comúnmente con el sexo, aunque sean completamente distintos; en este caso es el acto físico sin tintes sentimentales, así que son equivalentes) SIEMPRE debe ser con alguien que ames - Rota
- Debes ser honesto (el problema aquí siempre son los matices, las razones) - Rota (imposible no)
- Debes luchar por lo que quieres - En pie (aunque quizás debí luchar más por algunas cosas)
- Debes ser fiel - En pie
- Debes ser con los demás como te gustaría que fueran contigo - Rota (otro imposible)
- Debes vivir una vida que puedas contarle a tus hijos sin pena - En pie (es más bien aprender a no vivir con arrepentimiento, se es lo que se ha vivido)
- Debes amar con entrega total - Rota
- Debes ser un buen amigo - Rota (en más de una ocasión lo que la hace más difícil de admitir)
- Y la lista sigue...
Yo sabía que era lo que quería de la vida y cómo lo iba a alcanzar. Hasta que me vinieron estas reglas a la mente y me di cuenta que no las pude seguir en su mayoría, ni siquiera las más importantes.Y todo por dos frases de la primera canción:
"cuando no era más que un trozo del adulto que ahora soy" y
"Nada me ha servido tanta cosa que he aprendido con los años, otra vez sobre mis pasos el recuerdo me encontró." La primera porque probablemente ante mí mismo no soy el adulto que pensé ser, y la segunda porque... bueno eso sentí en la mañana. No es fácil darse cuenta que el camino es tan distinto al caminarlo... menos recto, menos claro, confuso incluso. Y al mirar atrás te das cuenta que no has avanzado tanto, que las metas que te habías puesto están lejanas aún (y otras las has alejado, quizás para siempre). Y después de la destrucción de aquella ilusión de lo que quise ser/he dejado de ser, Pedro Guerra cantaba a un ritmo alegre:
"Caído al suelo, caído al mal, al pozo oscuro de la soledad". Y no pude más que sonreír. Y empezar el día, cómo lo que es. Una oportunidad de aprender de la vida, de mí. Saber que las reglas no pueden ser (todas) absolutas, porque uno no es perfecto. Que las reglas de la infancia (tristemente) no sirven para la vida adulta. Que el yo no es peor por haberse equivocado y por haberse caído, sino que sólo puede ser fuerte por levantarse. Y saber llorar cuando se debe.
Pedro Guerra - Dos mil recuerdos
http://youtu.be/x9eGnnH_hZo
Pedro Guerra - Hay mil maneras de derrotar a un hombre
http://youtu.be/N8Bu0QFPQI4
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