Me enfrento a la soledad del espejo, viejo mentiroso, busco el brillo de tus ojos y no lo aprecio. Nunca más lo veré reflejado.
Me recuesto rendido en la cama, viejo soñador, busco tu olor en sus pliegues y no lo percibo. Nunca más tu perfume me deleitará.
Me paseo por la sala, viejo vacío, busco el sonido de tu risa y no lo escucho. Nunca más tu voz moverá mi alma.
Me arrojo por la orilla, nueva frontera, busco tus brazos y no me atrapan. Nunca más tu fuerza me levantará.
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