Cambiando abruptamente de tema, mi cumpleaños fue tanto un éxito cómo un fracaso. Fracaso, porque faltó mucha gente (de por sí es difícil juntar a la gente en puente y super bowl) y se desperdició parcialmente el espacio que renté para celebrar en la ya tradicional forma. Éxito porque compartí un fin de semana increíble con mi hermano y con dos amigos con los que pocas veces he convivido de esta forma. Sí habían participado anteriormente pero nuestra atención había sido distinta.
Ha sido el viaje más enriquecedor que he hecho para mi cumpleaños, aunque sí bebí hasta olvidar (y luego lo repetí... creo) por poder compartir con mi hermano el tiempo de descanso, desde comprar comida y definir el menú, hasta enseñarle un nuevo juego de cartas! Ja... es padre descubrir que podemos hacer buen equipo y lograr cosas de este tipo juntos, sin pelearnos! Además de verlo en otro ambiente, aunque el nunca cambia, quizás yo dediqué más atención a observarlo. En fin, él fue el héroe este fin de semana. Y le agradezco desde lo más profundo de mi corazón el haber ayudado tanto, el manejar tres horas de regreso, el preparar las quesadillas y el no dejar que me creyera las historias "de lo que hiciste ayer pedo" de mis amigos. Je, quizás debería contar un poco de eso, pero será otro día.
Este año sólo hay un par de objetivos en abstracto: consolidar y crecer. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario