sábado, 12 de julio de 2014

Reinicio

Ha pasado mucho tiempo desde que escribí algo. Es interesante cómo dejamos de hacer algunas cosas, sobre todo si nos gusta hacerlas... ¿por qué dejarlas? Por unos meses apagué esta parte de mi tratando de que no emergiera porque sentía que no me hacía bien. Escribir siempre ha sido algo que hago bien (y me hace sentir bien), según me dice la gente. Recuerdo que nunca me ha costado trabajo llenar hojas y hojas de temas que probablemente sean absurdos para muchos. Hoy no he parado de pensar en lo difícil que son las relaciones humanas. Además, todo mundo tiene ideas distintas de lo que se debe hacer en una relación para que esta crezca y se mantenga. Es tan extraño que, la gente que conozco que llevan años juntos, en su mayoría, no hubiera apostado porque duraran tanto tiempo. No sé. Hay relaciones que probablemente no entienda nunca. Curiosamente en estos momentos no estoy en una relación. No es que no lo intente, para ser honesto. Creo que el problema es que espero ciertas cosas que la gente no parece entender. ¿Será que pido demasiado? ¿es posible que este tan equivocado respecto a este tema?
Desde mi punto de vista una relación humana necesita confianza, respeto y honestidad, en ese orden. De cierto modo es un círculo virtuoso, puesto que la confianza genera el respeto y, por ende, incita a la honestidad. La honestidad aumenta la confianza y se cierra el círculo. Según yo. Pensando en esto llegué a una pregunta ¿hay alguien a quién nunca le haya mentido? Es una pregunta difícil de responder porque mentir tiene distintas definiciones o gradientes para la gente. Seamos muy científicos al respecto y tomemos la definición de la RAE:

(Del lat. mentīri).
1. intr. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa.
2. intr. Inducir a error. Mentir a alguien los indicios, las esperanzas.
3. tr. Fingir, aparentar. El vendaval mentía el graznido del cuervo. U. t. c. prnl. Los que se mienten vengadores de los lugares sagrados.
4. tr. desus. Falsificar algo.
5. tr. desus. Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto.

Lo único que quiero resaltar es que incluso la RAE tiene problemas para definir el verbo y acotarlo. Pero volviendo a mi pregunta, mi respuesta lamentablemente es NO. No hay nadie a quién nunca le haya mentido. Admito que eso es triste. Hace ya muchos años decidí que, contrario a lo que muchos amigos hacían yo no les mentiría a mis padres. Lo hice mucho tiempo, aún intento lo más que puedo, pero los padres, sobre todo las madres, preguntan demasiadas cosas. Hay muchas cosas que me imagino otras personas omitirían contarle a sus padres o familias que creo que yo suelo ser más transparente, pero aún así cuándo tu mamá pregunta: "¿Qué hiciste ayer?" y la respuesta 100% honesta sería "Salí con un amigo hasta las 8 de la mañana y probé la cocaína, además de que hay partes que no recuerdo" pues hay que ser más selectivo con las palabras. Sobre todo si es el día de las madres y estás llegando tarde a la comida familiar. MUY tarde.
La reflexión a la que me llevó esto me recordó otra historia. Y es que para mí la confianza, contrario a lo que la gente dice, no sé gana. En una relación, la confianza se entrega al 100%  desde el principio y sólo después se puede reducir o acotar. Mi punto aquí es: si yo te estoy conociendo y tú me estas conociendo, pero ambos estamos mintiendo por alguna razón, entonces en realidad no te conozco a ti, ni tú a mi. En el corto plazo puede no ser tan grave, pero después, cuándo tienes que decir "oye, tenemos que hablar, por que no te conté esto" y si una de las partes si fue honesta pues se siente traicionada. Cómo cuándo escondías los dulces de chico, tu hermano descubre el escondite y termina enojándose por todas las veces que dijiste no tener dulces. En serio, ¡eso pasa!
El respeto es algo complejo también. Muchas veces respetamos a la gente por <insertar razón> o por <insertar segunda razón>. Pero creo que deberíamos, en una relación, respetarlos de manera más general. Y respetarlos principalmente por la confianza que nos demuestran, por ende, respetar sus decisiones, respetar su inteligencia, sus acciones y sus palabras. Finalmente, yo esperaría lo mismo de la otra persona en una relación. Por eso creo que el respeto genera honestidad, puesto que si respeto a la otra persona y confío en ella de principio, mentirle es lo opuesto a ambos esfuerzos. Sobre todo, el ser honesto demuestra que estoy comprometido con la relación. Incluso cuando se llega a un rompimiento la honestidad debería mantenerse. Todas las vueltas que le damos para esconder los motivos reales de porque las cosas ya no funcionan son los mejores contraejemplos: "No eres tú, soy yo", "vamos a darnos un tiempo", "necesito mi espacio", etc. 
Las razones para ocultar nuestro motivos reales son aún más hilarantes: "no lo quiero lastimar", "no quiero que piense mal de mí", "no lo va a entender", etc. En mi opinión, la única forma de terminar una relación correctamente es siendo brutalmente honestos, como House. "Ya no quiero salir contigo porque no tenemos de que platicar", "conocí a alguien más", "me acosté con alguien más y estoy confundido". Fin de la historia. Y cuando lo haces BOOM tiene todo el sentido del mundo. 
En fin, termino cómo se me ha hecho fácil en tantas otras ocasiones con un poema de Mario Benedetti:

Mucho Más Grave
Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo 

y eso en verdad no es nada extraordinario 
vos lo sabés tan objetivamente como yo. 
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte, 
cuando digo todas las parcelas, 
no me refiero solo a esto de ahora, 
a esto de esperarte y aleluya encontrarte, 
y carajo perderte, 
y volverte a encontrar, 
y ojalá nada más. 
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar 
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llorá. 
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare 
y quizás por eso salga enseguida el sol. 
Ni me refiero a solo a que día tras día, 
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades, 
o que yo pueda o creerme que puedo convertir mis reveses en victorias, 
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación. 
No. 
La cosa es muchísimo más grave. 
Cuando digo todas las parcelas 
quiero decir que además de ese dulce cataclismo, 
también estas reescribiendo mi infancia, 
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes 
y los solemnes adultos las celebran, 
y vos en cambio sabés que eso no sirve. 
Quiero decir que estás rearmando mi adolescencia, 
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos, 
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo, 
mi germen de alegría y regarlo mirándolo. 
Quiero decir que estás sacudiendo mi juventud, 
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos, 
esa sombra que nadie arrimó a su sombra, 
y vos en cambio sabés estremecerla 
hasta que empiecen a caer las hojas secas, 
y quede la armazón de mi verdad sin proezas. 
Quiero decir que estás abrazando mi madurez 
esta mezcla de estupor y experiencia, 
este extraño confín de angustia y nieve, 
esta bujía que ilumina la muerte, 
este precipicio de la pobre vida. 
Como ves es más grave, 
Muchísimo más grave, 
Porque con estas y con otras palabras, 
quiero decir que no sos tan solo, 
la querida muchacha que sos, 
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres 
que quise o quiero. 
Porque gracias a vos he descubierto, 
(dirás que ya era hora y con razón), 
que el amor es una bahía linda y generosa, 
que se ilumina y se oscurece, 
según venga la vida, 
una bahía donde los barcos llegan y se van, 
llegan con pájaros y augurios, 
y se van con sirenas y nubarrones. 
Una bahía linda y generosa, 
Donde los barcos llegan y se van. 
Pero vos, 
Por favor, 
No te vayas

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